Podemos: otra manera de hacer política

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En Podemos hacemos cosas hermosas que no se hacen en otros sitios. Por eso nos visita la alegría que ya no visita a los partidos de la vieja política. Estamos intentando reinventar la democracia y eso exige reclamarle a la política la amabilidad que perdió. Y que deje de dar vergüenza. Mientras, la derecha muestra su cara montaraz y vuelve a hablarnos de tamayazos y de la necesidad de que regrese Tejero. Nunca la derecha ha aceptado la democracia si no estaban las cartas marcadas. No quieren que miremos debajo de las alfombras que han deshilachado. Pero ese es el compromiso que adquirimos cuando nacimos. Y saben que lo vamos a cumplir. Los vecinos de todas nuestras ciudades tienen derecho a saber si sus gobernantes han vaciado las arcas públicas para llenarse los bolsillos. ¿Cómo no van a tener pánico las Aguirre, Barberá, Cospedal y demás tropa? Las mayorías de nuestras ciudades quieren gobiernos honrados que mejoren la vida de la gente. Que quiten la boina de mugre que dejan los que han protagonizado el bochorno durante todos estos años. Ellos ladran y amenazan. Nosotros, sonreímos.

Estamos empezando a caminar con un pueblo que exige no repetir los errores de siempre. Toca hacer gobiernos en las comunidades autónomas, pero no hace falta entrar en ellos cuando los viejos partidos siguen marcando la pauta. Sabemos que los votantes y los militantes del PP no son iguales que los militantes y votantes del PSOE, pero sus dirigentes llevan demasiado tiempo juntos haciendo cosas demasiado parecidas. Una vez conformados los gobiernos, tienen que ser de cambio. Hay que exigir que se gobierne diferente desde el comienzo. Podemos, desde la oposición, tendrá que poner un límite para que se cumplan las exigencias sociales urgentes que precisan nuestros pueblos, de la misma manera que hay que acordar compromisos de regeneración democrática que pasan por cambiar el sistema electoral, darle condición realmente pública a los medios de comunicación públicos y revisar todas las contrataciones realizadas. En los municipios toca reconstruir aquellos  ayuntamientos democráticos de 1979, acompasados a las exigencias de participación política que reclama la ciudadanía. Podemos es la nave nodriza que puede y debe abanderar el cambio en las elecciones generales con una voluntad común y compartida que abra nuevos caminos. Nuestro país confía plenamente en nosotros como herramienta de cambio. Por eso, porque vuelve a haber esperanza, está recuperando el coraje, la fuerza y la sonrisa. Sigamos haciendo política de manera diferente. Y no nos olvidemos de nuestro compromiso de hacer las cosas de otra manera: su odio, eso: nuestra sonrisa.

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El voto útil en Madrid se llama Podemos (Ariel Jerez, Jesús Montero y Juan Carlos Monedero)

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En un tiempo político marcado por el cambio, sólo el peso determinante de lo nuevo puede garantizar que se sacudan las alfombras y se abran las ventanas. Madrid va a ser el portaaviones de la transformación y, al igual que en Valencia, la caída del PP le va a llevar a una noche oscura preñada de imputaciones, juicios, condenas y traiciones internas (la derecha castiza, como es conocido, es así).

Sin embargo, como en todo tiempo de crisis, lo viejo no termina de marcharse y lo nuevo no termina de llegar. Lo viejo tiene a su favor la inercia del tiempo y el miedo sembrado durante decenios; lo nuevo tiene en contra el cuestionamiento de los poderosos mediado por sus muchos altavoces y los escasos espacios para explicar sus propuestas.
Cuentan de un tipo que tras fallecer le dan a elegir entre el cielo y el infierno. Quizá por efecto de la democracia participativa -que habría llegado al más allá-, le ofrecen probar antes ambas opciones. Llegado al infierno se encuentra un escenario de divertidas orgías sin culpa, comidas suntuosas, voluptuosas bebidas, relajo absoluto, mimos y total libertad para campar a sus anchas. Una sonrisa le habita el rostro. En su visita al cielo, ya casi sin ganas, se le ofrece una armonía absoluta mecida entre nubes y querubines tañendo la lira, dispuesto todo para favorece la contemplación y la reflexion. El difunto opta decididamente, vistas las ofertas, por el infierno. Nada más cruzar la puerta nota cómo le clavan un tridente en el trasero, lo encadenan a un poste rodeado de llamas terribles y mientras le dan latigazos fornidos demonios, perros hambrientos muerden sus carnes, a tiempo que conocidos tertulianos con conocidas maneras de macarras le gritan al oído sus pecados. El tipo acierta a decir: ¡Pero si ayer estuve aquí y no había nada de esto! Y el diablo le contesta: es que ayer estábamos en publicidad. Vamos, en elecciones.
Ya no es tiempo de decirle al PSOE: “no nos falles”. La reflexión que necesitan los socialistas es imposible que la hagan desde posiciones de poder. En el caso concreto de Madrid caben un par de preguntas: ¿puede realmente el PSOE impulsar una agenda de cambio cuando ha sido cómplice necesario de los males que nos aquejan? ¿No basta el ejemplo de Andalucía para ver que la arrogancia y el nulo propósito de enmienda son su verdadero comportamiento más allá de las promesas electorales? ¿Es el binomio Manuela Carmena-Ángel Gabilondo un buen paso en el proceso de cambio que necesitamos en Madrid? Estamos convencidos de que se trataría de un paso a atrás o, en lo mínimo, a un lado. El riesgo de este voto cruzado retrasaría y debilitaría un cambio que se tiene que apoyar necesariamente en una profunda renovación e innovación en la vida institucional madrileña.

Para optimizar la conexión entre administraciones sin duda lo mejor es una nueva coalición de gobierno progresista, liderada en el municipio por Manuela Carmena y Ahora Madrid, y por José Manuel López y Podemos en la Comunidad. La dirección y la fuerza del cambio que necesitamos en esta región capital nos obligan a pensar en cuatro aspectos políticos fundamentales para enfrentar una coyuntura delicada, tanto su aspectos financieros como institucionales.
1. ¿Cuál es la fuerza política para el cambio? En el nuevo tablero político será necesario afianzar lo sinceramente nuevo para que las inercias del pasado no ahoguen la posibilidad de cambio. El PSOE en Madrid trae pesados baúles de sus crisis internas y de su pasado. No olvidemos que Esperanza Aguirre ha gobernado Madrid sólo porque dos diputados del Partido Socialista, Tamayo y Sáez, escucharon las ofertas de “mamá Gürtel”. Lideraba el PSM Rafael Simancas. Los socialistas madrileños vienen de un largo periodo de acomodamiento institucional, en el que se han constatado sus limitaciones para oponerse el vendaval neoliberal que ha asolado Madrid en las últimas décadas. Y más todavía al haber sido cómplices en organismos de control como el de Bankia, que vendió preferentes y repartió tarjetas negras por doquier. Tras cambiarle las cerraduras a Tomás Gómez, el partido está de nuevo en manos Rafael Simancas, a pesar de que una larga década no ha bastado para avanzar en la recomposición de las familias de un partido que hoy tiene suficiente con salvar los muebles. Podemos viene a la carrera con una mochila ligera, llena de ideas y entusiasmo, con una clara convicción de que hay que poner a trabajar todos los recursos posibles. Es necesario escuchar, junto a la ciudadanía, a funcionarios y expertos, y con todos promover un programa de cambio del modelo productivo y del sistema de control institucional.
2. ¿Quién aporta un liderazgo incluyente y la capacidad de trabajo en equipo? Creemos que sólo Podemos puede liderar el cambio con garantías de que el empeño transformador va en serio. Evaluar la capacidad de liderazgo y el trabajo en equipo no solamente es una cuestión del rango alcanzado, sino también de objetivos conseguidos en términos de transformación. En este sentido, el candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid, José Manuel López -a quien los medios han tratado de invisibilizar- tiene una trayectoria estimulante y creativa. Así ha sido en los proyectos de lucha contra la pobreza impulsados desde Cáritas, renovando sus programas de investigación y publicaciones en el marco de la Fundación Foessa, innovando en las relaciones internas entre distintos departamentos para perseguir equipos y objetivos más integrados y orientados políticamente (más solidaridad y menos caridad). Otro tanto ha desarrollado López en la Fundación Pluralismo y Convivencia del ministerio de Justicia, donde abordó por primera vez de manera integral las diferentes políticas públicas y sociales que se necesitaban para mejorar la convivencia interreligiosa, con un sistema de información protocolizado, innovador y celebrado por sus superiores (tanto del PP como del PSOE) como de los miembros de las diferentes confesiones. En su paso breve por la Fundación Tomillo, en concreto en el departamento de investigación que desarrolla los proyectos de cambio de modelo energético para la renovación urbana, tuvo tiempo este ingeniero de formación para idear un nuevo modelo de ciudad.

En todas estas tareas se valoró su trabajo y habilidad para la consecución de recursos. Por el contrario, Gabilondo no tiene un solo hito que pueda ser valorado como transformador en su dilatada vida institucional. En la escasa información crítica publicada se trasluce una actitud que termina siempre acomodándose al statu quo de cada institución. Su tan aireado Pacto por la Educación como ministro quedó en aguas de borrajas, al igual que el Instituto de Humanidades que prometió para conseguir el rectorado. Como intelectual progresista no puede decirse que siguiese la senda de la ética disidente de otros ministros socialistas: votó en agosto de 2011 la modificación del artículo 135 de la constitución para priorizar a los bancos extranjeros sobre los derechos sociales de los españoles. No dudando de que su candidatura mejora considerablemente las apuestas tradicionales del PSOE, no puede escapársenos que los socialistas madrileños, al igual que hemos visto con los socialistas andaluces, cuando tienen que escoger entre los intereses del partido y los intereses de la ciudadanía, optan por priorizar sus garbanzos.
3. ¿Qué programa apuesta por una verdadera transformación? Los programas de Podemos y el PSOE no tienen comparación en su voluntad de cambio. La propuesta del Banco del Agua, como herramienta financiera para el desarrollo regional, con el blindaje estatutario del agua de Madrid como recurso común inalienable de los madrileños, es probablemente la propuesta financiera más valiente de nuestra reciente democracia. A imitación del banco público holandés (Nederlandse Waterschapsbank), que gestiona diques y agua, serviría para potenciar un cambio de modelo productivo a partir de un reagrupamiento de empresas públicas y programas de investigación de universidades madrileñas. Se trata igualmente de una propuesta de cambio del modelo energético urbano que implica a la población como productores y usuarios de energía y servicios públicos. La propuesta de área única para la prestación de servicios educativos, sanitarios y de políticas sociales, una vieja demanda de los defensores de lo público frente a la propuesta de libre elección de centros y especialistas, busca generar una nueva lógica de proximidad que potenciaría la participación y concienciación ciudadana. Del programa socialista no hemos visto ninguna propuesta llamativa más allá de utilizar ejemplos y argumentos manejados por el candidato de Podemos.

4. ¿Quién tiene la voluntad y la capacidad de controlar a las élites de poder? El descontrolado establishment actual apuesta por Gabilondo intentando controlar “daños”, pretendiendo que su presencia en la Comunidad frene el impulso popular de la candidatura de Manuela Carmena en la ciudad. Lo apoya la televisión, como pudimos constatar en el triste debate Cifuentes-Gabilondo en Un Tiempo Nuevo, excluyente como en los viejos tiempos para apuntalar el bipartidismo en retroceso (también con los repartos de entrevistas e informaciones en los programas de información política). En su evidente desbandada tras pasar su mayoría accionarial a un fondo financiero, el grupo PRISA no ha ahorrado esfuerzos para ensalzar la imagen de “intelectual” comprometido del exministro. Los nuevos dueños de El País han hecho todo lo posible por frenar a Podemos, abriendo todo el caudal para las informaciones perjudiciales y cerrándolo hasta invisibilizar a un candidato que por su edad, perfil profesional y trayectoria de gestión se sale de los estereotipos con que su línea editorial estigmatiza a Podemos como fuerza amenazante. Por una cuestión generacional, los lectores de El País tienen justificada simpatía por la empática jueza Carmena. Por eso, desde el que fue el diario de referencia se ha aprovechado esta simpatía para colgarles a sus lectores como un fardo al PSOE de Simancas, presentándolo como parte de la ilusión del cambio. Otro tanto han hecho queriendo presentar a “los intelectuales en política” como una garantía de transformación, cuando en verdad se ha tratado de una operación cosmética de la vieja política. Todo con el fin de ocultar la candidatura de José Manuel López a la Comunidad. Solo con Podemos liderando Madrid, independiente de los poderes económicos clientelares largamente asentados en las instituciones madrileñas, se puede sacudir la costra de la casta depredadora y hacer justicia ejemplar. Y la casta y la costra lo saben.
Las opciones de maquillaje en las candidaturas madrileñas de los viejos partidos son parte del pasado. La manera en que Ciudadanos ha creado sus candidaturas -con la proliferación de numerosos escándalos producto del arribismo- es igualmente parte del pasado. La villa y corte de Madrid se llena de villanos y cortesanos. Nos jugamos demasiado como para engañarnos. El cambio necesita una conciencia ciudadana que se exprese con firmeza en estas elecciones. Gabilondo está lejos de poder controlar al PSM. Y mucho más lejos de poder liderar todo lo que toca levantar, barrer y recuperar desde el Ayuntamiento y la Comunidad. El cambio en Madrid necesita a un gestor con trayectoria creativa, un grupo parlamentario con voluntad renovadora y el empuje transformador que Podemos viene imprimiendo a la vida política nacional. Manuela en el ayuntamiento y José Manuel en la Comunidad son el “sí se puede” de la democracia que tenemos que reinventar. Pasados muchos años, el porcentaje de la gente que recordaba haber votado a gente decente como Tierno Galván era superior a la gente que realmente le votó. Este domingo tenemos la oportunidad de votar a José Manuel López y a Manuela Carmena y recordar después que hicimos nuestra parte en el comienzo del cambio.

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Podemos: tu responsabilidad

En Sol el 31


“De todos los obstáculos, las corrientes son las más tentadoras”

Elias Canetti

Los ataques recibidos por Podemos siempre han estado a la altura de la preocupación que hemos creado. Las baterías vuelven a dirigirse contra nosotros a una semana del final de la campaña: señal de que la impaciencia les crece. Esta es la encuesta en la que siempre he creído: cuanto más nos atacan e insultan, señal de que mejor vamos. Ellos, los de la casta, lo saben y por eso arrecian las agresiones. Que no se nos olvide. Nuestra mejor arma es que el poder sepa que nosotros también lo sabemos. Cuando nos asustamos nos barren.

Ahora que ya no somos tan de ETA ni tan bolivarianos ni tan incendiarios, nos dicen que nos inunda el desencuentro. Que somos como ellos. Que nuestra amistad bebe de las mismas fuentes que las suyas. Algo tenían que decir. Ignoran que hay pactos que no se sellan con palabras, sino con ejemplos. Podemos nació debatiendo y no vamos a dejar de hacerlo.  Es difícil imaginar que dirigentes de cualquier partido en España hagan un debate político como los que conduce Pablo Iglesias en Otra vuelta de Tuerka. ¿Alguien se imagina un debate así entre Rajoy y Floriano, entre Pedro Sánchez y Susana Díaz, entre Albert Rivera y Arrimadas? ¿Alguien recuerda que miembros de cualquier partido debatan públicamente como hemos hecho Íñigo, Carolina, Luis, Pablo o yo mismo en la Tuerka semana tras semana? Siempre supimos que la suerte de Podemos pasaba por empoderar a nuestro pueblo. Y eso se hace con ideas. Y las ideas se alimentan del debate. Y el debate lo hemos peleado en las calles. Hace cuatro años del 15M.

El poder siempre usa sus diferentes armas, que son muchas. Nunca construyen bombas que no terminen lanzando. Los jefes de los arsenales son hoy también los jefes de casi todo lo demás. Nunca les faltan espacios para probar sus artefactos. Si uno no les funciona, sacan otro. Llevan así toda la vida. Lo hemos visto en vivo y en directo en América Latina. No solo tiran sus bombas, sino que luego justifican los destrozos. Una vez desolada la ciudad vienen con el botiquín, un par de tiritas y algo de yodo. Y con la prensa oficial. La Inquisición construye hoy sus autos de fe a través de grandes titulares. A una semana de las elecciones del fin del bipartidismo, toca lanzar  granadas de fragmentación. Sembrar discordia. No aflojemos. Llegamos aquí con la alegría de un gran reto: cambiar este país. Nadie dijo que fuera a ser sencillo. Apretemos el pulso. Recordad el miedo y la resignación que tenía nuestro país hace un año. Recordad esa promesa que nos hizo el 15M hace cuatro años de hacer posible lo imposible. Hemos hecho lo más difícil. Cuando vean que esto ya no es un juego de dos jugadores adictos al tongo, la ciudadanía tendrá que asumir muchas tareas. Podemos no es otra cosa que tu responsabilidad.

Los poderosos sólo juegan a la democracia si las cartas están marcadas. Por eso el único proyecto que tenían era Eurovegas. Podemos ha venido para exigir una baraja nueva, que los tahures saquen los ases que esconden en la manga, que los jugadores veteranos y sus pupilos aseaditos sinceren el pacto que tienen entre sí de ganar una mano cada uno. Podemos ha venido para que los dueños de toda la ciudad quiten ese cartel que dice “la banca siempre gana”, para que los que han sido pillados haciendo trampas no puedan volver a sentarse en la mesa, para que dejen de representar enemistad cuando se sabe que son trileros conchabados para volver a engañar a los incautos. Podemos ha venido a levantar el tapete, abrir las ventanas y disipar el humo. Las amenazas con patear del tablero de los rateros y cortabolsas de lo público ya no dan miedo. Son ellos los asustados: el miedo, ya lo vimos en las elecciones europeas, está cambiando de bando. También la alegría.

Conocéis el escenario que nos dejan: paro, precariedad, pérdida de derechos, exilio económico, autoritarismo, integrismo contra las mujeres, entrega de nuestro país a potencias extranjeras, vuelta al privilegio educativo, corrupción, impunidad… El Partido Popular, con el inexplicable apoyo del PSOE, está intentando cambiar el contrato social en España. Ese que firmaron nuestros mayores: paz social a cambio de ascenso social. Los del bipartidismo lo han roto. Hace unos años ser mileurista era un insulto. Hoy es un sueño. Tenemos que conformarnos con las migajas que caen de la mesa de los ricos y sus mayordomos. Que no se nos gaste la indignación. Aprendimos a no creernos sus mentiras. Volvamos a recordarles que son unos mentirosos.

Susana Díaz adelantó las elecciones para posicionarse de manera favorable en la pelea de su partido e intentar limitar el ascenso de Podemos (después de los ERE vendría Aznalcóllar). Su error y su arrogancia, creen en el PSOE,  los tienen que sufragar todos los andaluces. En la política española, nadie se atreve a pagar los platos rotos. No hay solución que no pase por atrevernos a decir basta. En un país decente, Esperanza Aguirre no podría presentarse a las elecciones. En ningún caso, esta señora, rodeada de corruptos, que ha elegido a políticos corruptos, que ha construido un gobierno de corruptos, que ha alabado y ha sido alabada por corruptos, que come en la mesa con corruptos, saldría indemne de una sola rueda de prensa. Podemos nació para poner freno a tantan inmundicia. Ciudadanos, para envolverla en papel de celofán. Por eso es un fraude apoyado por banqueros y empresarios del Ibex35. Podemos es tu indignación convertida en una herramienta política.

En el aniversario del 15M, y sin querer representar aquél irrepresentable movimiento ciudadano, Podemos se ha convertido en la única interferencia en el melífluo hilo musical de una almibarada marca España que en verdad vuelve a ser la España de los santos inocentes. Podemos apenas está arrancando. Somos un partido joven, apenas un instrumento en marcha. Lo relevante es tu indignación, tu falta de tolerancia a las mentiras eternas, tu negativa a que te traten como a un menor de edad que necesita siempre la tutela de sus mayores. Podemos nació para que dejáramos de delegar la política. Votar es esencial. Y eso les llena de miedo. Luego, queda todo lo demás. Y que tu responsabilidad se convierta en una exigencia innegociable.

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Pactos que no están sellados con palabras

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Vivimos en los intersticios, en las grietas, en las siluetas que deja en la retina el relámpago en la noche. Porque venimos de una enorme derrota. Nos guiamos por estrellas rojas que forman parte de constelaciones que tenemos que redibujar. Aprendimos a hablar y a sospechar de los que antes de matarte te dicen mal y te maldicen. Sabemos que las gentes que de verdad son inteligentes también son buenas personas y que los que casi son listos siempre dejan que se les escapen estas certezas.

Creemos en el coraje y en la desobediencia. Porque nos atrevemos, triunfamos, y porque nos atrevemos nos caemos. Volvemos a levantarnos, que para eso crecimos en la calle, y aprendemos de cada uno de los tropiezos. La fortaleza moral del mundo no nace de los éxitos sino, muy al contrario, de las derrotas que sufrimos cuando nos distrajimos y éramos débiles porque éramos pocos. No hay lastres en la coherencia igual que no hay tácticas con la decencia. “De todos los obstáculos, las corrientes son las más tentadoras”. A veces nos desbordamos como los ríos, pero sabemos que nuestra voluntad es hacer cauce. Y eso reclama tiempo. Tenemos pactos que no se pueden romper porque no están sellados con palabras. https://www.youtube.com/watch?v=p0L4o-yTVE0&feature=youtu.be

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Para mi amigo Pablo

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Cuando fundamos Podemos, tres convicciones nos acompañaban que hoy, después de presentarle a Pablo mi dimisión de los cargos de dirección del partido, siguen intactas. No se nos han movido porque nos nacieron de muy adentro. Siguen firmes porque las cuidamos durante mucho tiempo, atendiendo a todos sus rincones, a sus promesas y también a sus riesgos. Son parte de nosotros porque, además de pensarlas, las sentimos, durante muchas noches, después de hacer La Tuerka, al salir de dar clase en nuestra Universidad, conversando con hermanos de aquí y de allá, compartiendo tranquilidad en medio de pinares.  Esas tres convicciones nos siguen orientando: la necesidad de decirle a los responsables de vaciar nuestra democracia que podían vencer, pero que no nos estaban convenciendo; la necesidad de construir un relato que terminara con la resignación a la que se invitaba a nuestro país; y la convicción de que para cambiar nuestra democracia teníamos que recuperar, junto a la inteligencia, la emoción, que teníamos que hablar con la misma voz con la que hablábamos todos los días, que teníamos que reinventar nuestras tradiciones para que todo el esfuerzo de nuestros mayores no se echara a perder.

Teníamos a nuestro favor el motín de Esquilache que supuso el 15M. Vimos que ese era el punto de inflexión y siempre lo respetamos. Se trataba de convertir esa indignación social en indignación política. Lograr que el miedo cambiara de bando para que los sinvergüenzas a los que se les llenaba la boca de España y tenían el dinero en Suiza pagaran por todos sus desmanes. Contábamos con la grandeza de un tipo auténtico, con coleta, voz trenzada con el timbre de la gente de abajo y, sobre todo, con muchas ideas. Cuando Pablo me dijo: “¿nos lanzamos?”- le contesté: “contigo, Pablo, me lanzo”.

Hoy he dejado los cargos de dirección de Podemos con una sola intención: empujar con mucha más fuerza este proyecto. Sin los frenos de los órganos colegiados; sin las penurias de las organizaciones (también, y eso me lo pierdo, sin sus grandezas); sin el dogal de las urgencias electorales. Sin la ponzoña de los medios ni sus enredos que envilecen. Recupero una voz que sólo me representa a mí mismo. Que no compromete sino a quien esté de acuerdo con mis errores y con mis aciertos, y que le quita a los que viven del infundio la posibilidad de achacar a nadie que no sea yo mismo mis opiniones.

Voy a volver a recuperar mis cenas con Pablo para hablar de otras cosas que no sean las exigencias de la burocracia. Lejos de las intrigas de los medios. Pablo volverá a reventarme algún capítulo de Juego de tronos que aún no habré visto y yo le voy a decir que cómo es posible que aún no haya visto la versión inglesa de House of Cards. Vamos a compartir el último libro que publique nuestro amigo Ramón Akal, va a hablarme de Perry Anderson, yo le insistiré con Boaventura de Sousa Santos. Vamos a reirnos, como hemos hecho siempre. Incluso hoy mismo que los dos estábamos rondando la tristeza por culpa de un mundo al que le falta empatía. Vamos a volver a ser los confidentes de ese otro mundo posible por el que vamos a seguir peleando. Los mercenarios querrán contar de una manera fea lo que no pueden entender. Hace mucho tiempo que renunciaron a vivir. Pablo es, además de una parte hermosísima de mi biografía, el secretario general del partido con el que voy a seguir luchando. Sabíamos que esto iba a ser difícil, que teníamos que enfrentar muchas mentiras, que el poder nunca iba a permitir sin recurrir a mil tretas que les sacáramos del Gobierno.

En política, nunca he sentido tanta seguridad como cuando él está cerca, cuidando siempre a todos los que estamos en esta pelea. Quien no entienda esto no entenderá por qué Pablo Iglesias tiene el mandato de gobernar nuestro país. Hoy mismo seguimos en esta pelea. Pablo como secretario general en la Mesa Ejecutiva de Podemos. Yo, igualmente en Podemos pero en una nueva tarea. Pero no menos comprometido. Algo de mala conciencia me acompaña por no estar al lado de Pablo en un sitio tan ingrato como es la direccion de un partido. Me comprometo a trabajar el doble desde mi nuevo espacio. Y que ladren los que han perdido la capacidad de entender lo que significa la amistad. Seguimos creyendo, eso significa Podemos, que sin amor no se puede hacer política. Este Primero de Mayo, como tantos años, vamos a brindar Pablo, tú y yo,  con y por los trabajadores. Es un orgullo ser tu amigo. Gracias por todo lo que estás haciendo. Y por no dejarte vencer por tantas mentiras.

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Rato o un caso de emergencia democrática

la tropa del PP

Una mano inclina el cogote de Rodrigo Rato para que entre en un coche policial. Se desvanece, en un instante, una época. La del milagro económico. La del argumentario contra lo público. La de la criminalización de los sindicalistas críticos y el desprecio a los trabajadores. La del éxito de lo privado, la liberalización del suelo, el azul del PP hasta en los telediarios, el ladrillo, el cemento y las tuneladoras, la era de Rouco, los telediarios mercenarios, José Luis Moreno y José María Fidalgo, el desparpajo de la cazadora de talentos ladrones Aguirre, la de las privatizaciones felices de la sanidad y la educación, la de los españoles mirando en los cubos de basura mientras Ana Botella les multaba e invitaba al mundo a un relaxing cup of café con leche. La del saqueo de las cajas de ahorro, la de la universidad entregada a Bolonia y devuelta a los ricos.  La era de Aznar y la Gürtel, de Esperanza Aguirre y la Gürtel, de Cristina Cifuentes y la Gürtel. Maldita Venezuela que no lo tapa todo. A ver si Maduro hace algo que está la cosa fea.

Una mano inclina el cogote de Rodrigo Rato, detenido, mientras registran su casa. Alzamiento de bienes, fraude fiscal y blanqueo. Con el apoyo del Ministro Montoro. Que hace amnistías fiscales para sus colegas. Montoro el deslenguado. El que usa el aparato del Estado contra los adversarios políticos. El del despacho donde atienden los problemas fiscales de las grandes fortunas. Un fiscal, que viene de esa época, hace un escrito urgente al juez de guardia para que Rato sea puesto en libertad en cuanto acabe la práctica de los registros. Qué fiscal tan diligente. Personas pobres que han robado un par de cientos de euros no tienen tan buenos abogados. Los ricos siempre han sido impunes porque ellos han escrito las reglas de juego. Hoy algo se ha roto. Una mano, detenida como un paso de baile, baja la arrogante cabeza de Rato para que entre en el coche. El fiscal tiene miedo a ese coche y se acaricia su propio cogote. No pocos fiscales, en estos tiempos del PP, pertenecen al pasado aunque no lo sepan. Una época se acaba y nunca faltan mercenarios que antes de abrazar el nuevo régimen, siempre  con maneras de converso, deciden ser los más execrables defensores del necrosado nepotismo. Ni siquiera la historia se acuerda de esos seres tan infames. Pero tienen su cuota parte en el daño.

La noche del jueves 16 de abril, a las 22:40, desaparece el hashtag #FueraLaMafia 17A. Un llamamiento para que el viernes 17 la ciudadanía le recuerde al PP que está harta de sus acciones criminales. En las redes sociales surge una gran consternación: ¿por qué ha desaparecido algo que están construyendo decenas de miles de tuiteros en toda España? ¿Cómo es posible que ese llamado, convertido en apenas unos minutos tendencia nacional, haya sido retirado? ¿Es que los poderosos mandan sobre las redes? Alguien ha llamado a Twiter para frenar ese llamamiento. Otra vez una concentración delante de la sede del PP. Y la cúpula del PP tiene pánico. Lo que más les asusta es que la gente se dé cuenta de que se comportan como una asociación para delinquir.

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Aquella vez fue a las cinco. Este viernes es a las siete. Pero tiene la misma lógica: decirle a los ladrones de nuestra democracia que ya sabemos qué tienen entre manos, que no vamos a permitirlo. Un petrolero que amenaza la costa canaria regresa vientos del pasado. La cabeza de Rato, responsable de agachar la cabeza de continentes enteros cuando era Director del FMI, se inclina para entrar en un coche policial. Rato, que le quitó medicinas y educación a los países del Sur, que ha compartido vinos caros y suites lujosas con la enemiga de los ancianos Lagarde, con el enemigo de las mujeres Strauss-Kahn, que le quitó a los madrileños la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, entra en un coche policial para que sepamos que todos este esfuerzo de protesta no ha sido en vano. Tantos desahuciados de Bankia tendrán, al menos, una pequeña compensación por todo lo que han sufrido. He visto a una preferentista dejar caer una lágrima. Ayer, mientras los trabajadores esperaban la sentencia del Supremo que les daría la razón, lloraba porque una anciana acababa de morir sin recuperar sus ahorros. La gente como Rato no llora por nadie.

Quedan, todavía, todos los necesarios responsables de esta etapa de rapiña. Los Montoro, Guindos, Esperanza Aguirre,  Mariano Rajoy, Cospedal, Soraya Sáez de Santamáría, Javier Arenas, Carlos Floriano, Ana Mato, el Ministro Fernández, Gallardón o Javier González, Camps, Matas, Bárcenas o Jesús Sepúlveda. Y el gran jefe bajo cuyo mandato se gestó la Gürtel y todos estos desaguisado: José María Aznar. El de la foto de las Azores. Y no olvidamos a los periodistas mercenarios que los han defendido. Qué etapa. ¿Cómo hemos podido los españoles aguantar tanta mentira? Igual estábamos viendo el fútbol o planeando el siguiente viaje. Ellos estaban enriqueciéndose sobre nuestras espaldas. Y usando el aparato del Estado para hacer negocios e intentar silenciar a los opositores.

Una mano inclina el cogote de Rodrigo Rato, Vicepresidente del Gobierno de Aznar, el mismo al que el sonriente Presidente de la foto de las Azores había señalado como sustituto, para que entre en un coche policial. Se desvanece, en un instante, una época. Caen las estatuas pero quedan los pedestales. Si el pueblo no reacciona, vendrán los mismos perros con distintos collares. No pueden irse otra vez de rositas. Es hora de recordar que en democracia el pueblo es el que manda. Pásalo.

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Moscas podemitas en botellas de Coca-Cola

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En Semana Santa, a unos los indultan y a otros los crucifican. El Nuevo Testamente, nunca mejor dicho, lo escribieron entre cuatro. Hoy, Rajoy hubiera exigido censura previa. No fuera que alguien pudiera pensar que María Magdalena tenía inclinaciones hacia Podemos. Después del Carnaval, en Semana Santa siempre toca sufrir un poco.

Los informativos de Castilla-La Mancha han estado emitiendo como una noticia más un publireportaje de Cospedal donde la Presidenta del PP en esa comunidad cuenta que ríos de leche y miel han llegado a la región gracias a su gobierno. Dinero de todos al servicio de un partido que sabe que la corrupción le hace poco daño mientras pueda negarla en los medios.  Nada muy diferente ha sido el quehacer de Esperanza Aguirre e Ignació González en Telemadrid, donde más del 80% de la plantilla recibió la carta de despido para tener maniatado un canal convertido en la más grosera televisión de partido. No en vano, hay una peculiar puerta giratoria que lleva de las jefaturas de prensa de los políticos peperos a la dirección de medios públicos cuando el PP gana las elecciones.

De Valencia para qué hablar. El Canal Nou fue cerrado por el PP después de haberle doblado el brazo durante años para que no informara sobre la Gürtel, el accidente del metro y la responsabilidad de la alcaldía o las visitas al juzgado de Camps y las tropelías de la políglota Rita Barberá. RTVE es un baldón con crespones negros, tanto para cualquier demócrata como para sus trabajadores, que se lamentan día sí y día también. Con las audiencias hundidas, se ha convertido en la televisión de plasma de Rajoy, convirtiendo en caricaturas programas que tardaron décadas en levantarse, como ocurre con Informe Semanal. La impunidad del PP les ha llevado a colocar en puestos de mayor relevancia informativa, igual que en TeleMadrid, a periodistas que se estudian en las universidades como ejemplo claro de mentirosos (valga recordar el atentado de Atocha presentado como una acción de ETA con el nausabundo objetivo de ganar votos en las elecciones de 2004). No en vano, aquel sábado, pese a ser jornada de reflexión, El Mundo entrevistaba a Rajoy en doble página. Con su caradura de piedra afirmó: “Tengo la convicción moral de que fue ETA”. La televisión pública repetiría hasta la saciedad las opiniones de Acebes, de Aznar o de Rajoy culpando a la banda terrorista.

Podríamos igualmente recordar, más recientemente, la entrevista a Pablo Iglesias donde un periodista, convertido en secretario de prensa del PP, le decía que estaría de enhorabuena por la liberación de etarras. Luego sabríamos que, antes, un grupo de periodistas/contratistas en nómina del poder, junto con el presentador, habían estado de manera muy profesional acordando cómo hacer daño al líder de Podemos. Con mayor elegancia, pero no menor fiscalización, Canal Sur, ETB o TV3 miden quién puede o quién no puede estar en los debates televisivos y se encargan de la misma manera de ocultar o maquillar los casos de corrupción que afectan al PSOE andaluz, al PNV o a CiU. Siempre con las quejas de sus trabajadores, que piden una y otra vez que los políticos saquen sus sucias manos fuera de Mozart.

La suerte democrática de los diarios escritos no es mejor. Vemos en las facultades cómo se regalan los periódicos y cómo los estudiantes ni siquiera les prestan atención. Se regalan en hoteles, en aeropuertos, en trenes, sólo con el fin de aparentar que tienen una mayor tirada de la que en verdad tienen. No se trata solamente de internet -que claro que ha cambiado la estructura del negocio- sino de demasiadas portadas al servicio de intereses espurios. Comprar determinado diario ya no es una señal de compromiso democrático. La prensa escrita sobrevive porque algún tipo de poder, político o económico, la financia. Periodistas que dan lecciones los sábados por la noche cobran el sueldo no por hacer periódicos que compre la ciudadanía -llevan años y años con pérdidas-, sino porque son obedientes a sus señoritos, que son los que les ingresan la nómina a final de mes. Y cuando algo se sale del guión, fulminan a sus directores. No porque no hayan sido obedientes -que vaya que lo han sido-, sino porque donde hay patrón, no manda marinero. La Vanguardia, escorada a las opciones soberanistas; El País,  porque tenía que hacerle el juego al PP ante un PSOE a la deriva; y El Mundo, que por una cuestión personal de ego -o de vaya usted a saber qué otras razones- hizo de Bárcenas un motivo de portadas, sustituyeron en semanas a sus directores para colocar en su lugar a otros más dispuestos a interpretar el guión que les mandase su salvavidas financiero. ¿Cómo van a informar los diarios de la lista Falciani si el dinero de esas cuentas está en bancos que, como el HSBC, son principales accionistas de esos mismos periódicos?

El panorama de la radio nos deja despidos fulminantes, cierre de las secciones de investigación, reducción de la pluralidad, repetición de los tertulianos, apuesta por el fútbol y el entretenimiento. No en vano, son los mismos conglomerados mediático-financieros los que se han hecho con el control de las emisoras, salvo la iglesia católica, que tiene sus propios medios y reglas y pide dinero en la declaración de la renta para pagarle, si así lo entiende su diálogo con los cielos, cifras millonarias a un periodista para que corrompa las mentes de los mayores o siembre el odio desde las ondas. Si Jesucristo fuera tertuliano…

Esta semana, hemos visto que Mediaset ha sacado de Las mañanas de Cuatro al periodista Jesús Cintora, con un comunicado que parece digno del Moscú de los años treinta. ¡Cuántas portadas estarían servidas si la noticia proviniera de algún país caribeño! No vale el argumento de que Cuatro es un canal privado, porque la información es un bien público y la libertad de expresión es una garantía de los ciudadanos, no de quien tiene dinero para financiarse guardaespaldas mediátios. Son los vecinos quienes hacen de la panadería de su barrio un servicio público, quienes interactúan, van ajustando la oferta y la demanda y, al final, le otorgan su reconocimiento. El programa que venía presentando Cintora lo han construido los dueños de Mediaset, los trabajadores, el equipo de Cintora, el propio presentador y la ciudadanía que llevó el programa del 5 % hasta, en ocasiones, el 16%. Pero sólo los dueños del canal parece que tienen el poder de decidir que el presentador es molesto. ¿Tendrá algo que ver el resultado de las andaluzas? ¿Tendrá algo que ver que están por repartirse las licencias de televisión?

El adelanto de las elecciones andaluzas, argumentando la necesidad de mayor estabilidad, ha sido un enorme fiasco para Susana Díaz. Si el objetivo era sacar una mayoría absoluta que le permitiera gobernar en solitario, ha fracasado, por mucho que quieran negarlo argumentado el triunfo del “virgencita que me quede como estoy”.  Susana Díaz ha mentido a los andaluces prometiéndoles una estabilidad que no ha cumplido. Y si no está dispuesta a expulsar a los responsables políticos de la corrupción, a dejar de contratar con bancos que desahucian a personas que no tienen otro lugar donde vivir que la casa de la que quieren expulsarlos, y  a recontratar a interinos en servicios públicos con el dinero de los muchos asesores de partido, tendrá que seguir de manera más clara con su “gran coalición” con el PP. Podemos ha irrumpido con 15 diputados, siendo la gran sorpresa de las elecciones. Sin embargo, se ha querido presentar como un fracaso el resultado -¡de cero diputados a quince!-, usando para ello encuestas infladas a las que Podemos siempre quitó valor (porque sabía que podían formar parte de una estrategia interesada). La apuesta por marcas blancas de la derecha irrumpe igualmente con fuerza, soplándole en la nuca al PP, que se hunde irremediablemente. El fin del bipartidismo está servido, y tanto los partidos del régimen como las empresas del Ibex 35 han empezado a cargar los cañones.

El Tribunal Supremo sigue anulando las licencias adjudicadas sin concurso público en 2010. Ya lo hizo con nueve canales en 2013, y podría hacerlo en breve con otros cinco. Las empresas de medios de comunicación están en negociación con el gobierno del PP para blindarse. Pero Rajoy no está dispuesto a hacerlo sin conseguir algo a cambio. Estamos hablando de la posibilidad de rearticular el panorama de la televisión en España, y la crisis del bipartidismo sabe que si ya no tiene los votos, al menos quieren maniatar a la audiencia. Este es el panorama que explica buena parte de lo que estamos viendo -y, por supuesto, de lo que no estamos viendo- en las pantallas de nuestros televisores.

Hace unos meses, el portavoz del PP, Carlos Floriano, señaló a dos televisones de estar al servicio de Podemos. En su lectura transnazi, el hecho de que salieran en los medios gentes de Podemos debía interpretarse como un apoyo evidente a esta formación, y no como un comportamiento normal en una democracia. Este émulo de comisario franquista, resumió su punto de vista de manera contundente: si los medios no hubieran dicho que Podemos existía, la gente no les habría votado. Al menos, Floriano y su partido son coherentes, y han decidido sacar a las nuevas formaciones de los medios. Lo que no se ve, no existe. Nunca sabremos de una mosca en una botella de Coca-Cola. Y al paso que vamos, nunca sabremos de casi nada que permita el cambio político. Y Franco murió en 1975.

Menos mal que España no limita al norte con el mar Caribe.

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Cuando la política pueda susurrarse

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En “A vivir que son dos días”, el programa de fin de semana en la Cadena Ser que dirige Javier del Pino, nos juntamos gentes que hemos dado un salto a la política sin terminar del todo de soltar  nuestras prevenciones hacia la política de partido. Quizá no sea extraño que, por eso, el grueso de los invitados estemos en la órbita de Podemos. Llama la atención del debate el tono pausado, la posibilidad de intercambiar puntos de vista sin necesidad de gritos y aspavientos, el respeto a las otras opiniones y la voluntad de construir consensos al tiempo que se disiente. La verdad, si esto fuera la política, daría gusto.

Pero no es el caso. Las tertulias de televisión han traslado al mundo de la política lo que era lugar común en los mal llamados programas del corazón. Bussines is bussines. El negocio manda. Directamente en forma de audiencia o indirectamente en forma de publicidad o apoyo institucional del gobierno. La televisión es rehén de la atención de los espectadores. La publicidad se basa en esto. Es cierto que si baja la adrenalina, es bastante probable que la gente apague la televisión y coja un libro o una revista, o decida ver una película, o se vaya a la calle o al piso de arriba a hablar con los vecinos. Por eso la televisión no puede soltarte. Y si está a punto de ocurrir una tragedia, van a soltar un mazazo, un insulto, un escupitajo ¿cómo vas a mirar hacia otro lado? Cuando algunos conocidos personajes, que incluso son buena gente en los intermedios y acarician a sus hijos en casa, se convierten en unos energúmenos, mienten, insultan o se comportan como chulos de barrio en los platós, no están sino entregando su voluntad a las necesidades del medio. Su misión es atraer a toda la tertulia hacia ese cenegal. Y no lo hacen mal. Cierto que uno se pregunta qué dirán de ese comportamiento sus seres queridos. Pero seguro que, cuando se miran en el espejo por la mañana, se repiten ¿no es más duro conducir un camión o reponer en un supermercado?

En una saturniana y nocturna tertulia política en televisión, el representante del PP, diputado, resumió la posición de su partido ante la debacle pepera en las andaluzas: estamos contentos porque el PSOE ha tenido el peor resultado de su historia. El del PSOE estaba igualmente encantado de conocerse. Aunque nadie entienda para qué adelantar unas elecciones si el resultado te deja peor que como estabas. En otras palabras, que el adelanto electoral de Susana Díaz, que buscaba solamente descolocar a Podemos, no le ha salido y debiera pagar un precio por mentir a su electorado. Y aunque ahora diga Diego donde antes dijo digo, no cuela: esa es la política que ha alejado a la ciudadanía de sus representantes. Y contamina todo lo que toca. Por si fuera poco, ha dejado claro que no está dispuesta a limpiar en su partido no vaya a ser que alguien tire de la manta. Más de lo mismo. Y todos, incluidos los andaluces que arrastran la peor tasa de desempleo de España, perdiendo el tiempo. En política, el interés que prima es el de los partidos. Unos días después Bárcenas diría que el responsable de la Gürtel es Rajoy y la jefa de campaña de Esperanza Aguirre visitaba el juzgado por la Púnica. Pero parece que no pasa nada. Salvo que un presentador de Cuatro es defenestrado porque los grandes partidos le han señalado con su dedo con diana en la yema. ¿Se puede huir de este escenario del crimen? No es fácil la política cuando enfrente hay comportamientos que vemos en algunas peculiares familias de las series de televisión.

Quizá un día los debates en España se parezcan al que tuvimos este domingo en la SER. Dicen los que inventan con cierta alegría que una vez, allá por los sesentas, el Che le preguntó a Fidel si alguna vez verían el acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos. Castro le habría contestado: ¡Cuando el Presidente de los Estados Unidos sea negro y el Papa latinoamericano! Entonces ¿por qué perder toda esperanza?

http://cadenaser.com/programa/2015/03/27/a_vivir_que_son_dos_dias/1427470181_585070.html

 

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Cuando el cambio tiene la fuerza de un niño

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A veces basta un gesto para saber que algo nuevo ya ha empezado. Más allá de los discursos políticos, más allá de lo que digan las urnas, más allá de los titulares que quieran inventarse la realidad. Niños que ríen desentendidos porque son niños. Pero que también saben de las necesidades que están pasando sus padres, que saben que en casa hay a veces más tristeza de la que quisieran, que saben que sus maestras luchan con alegría por echar las sombras del fracaso de las aulas, que alguna vez incluso han visto llorar a sus mayores en secreto porque la desesperación lucha por vencerles y no quieren que sus hijos vean que la resignación siempre está rondando. Niños que intuyen que en su país está pasando algo.

Abuelos protestando por la calle porque no consienten que nadie les robe todo lo que han luchado. Y que se cruzan con unos niños que nos prometen, con su frescura, un país más decente del que quieren dejarle por herencia los grises heraldos de la tristeza. Esa Córdoba de Lorca que ya no tiembla confusa sino que grita con esperanza. ¿Cómo no vamos a hacer cada uno nuestra parte?

 

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Intervención de Juan Carlos Monedero en Naciones Unidas

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El pasado día 3 de marzo, invitado por Joachim Rücker, Presidente del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, participé como profesor de Ciencias Políticas en el Panel de Alto Nivel sobre fortalecimiento de la cooperación internacional en el ámbito de los derechos humanos. Muchas preguntas flotaban bajo la cúpula de Naciones Unidas en Ginebra decorada por Barceló. ¿Pueden hablar en nombre de los derechos humanos quienes invaden países para apropiarse de sus riquezas? ¿Y quienes condenan a sus propios pueblos a la miseria, la enfermedad y la ignorancia con políticas de ajuste? ¿Y países que niegan a la población de otros estados su derecho a elegir gobiernos que quieran apostar por el crecimiento saliendo del círculo vicioso de la austeridad y el endeudamiento?

En mi intervención me pregunté acerca de la validez universal de los derechos humanos en un mundo donde opera una clara doble vara de medir. Aún más cuando los países que definen estos derechos desde el “norte global” son los países que sistemáticamente los violan tanto dentro de sus fronteras (fomentando las desigualdades con políticas de ajuste) como fuera de las mismas (a través de formas de neocolonialismo o neoimperialismo).

Siguiendo el análisis de Boaventura de Sousa Santos, propuse complementar la definición de los derechos humanos desde otras propuestas que también pretenden contribuir a articular una idea amplia de la dignidad humana. Situándome en un “optimismo trágico” (en expresión de Juan José Tamayo), procuré alejarme de algunas intervenciones en exceso optimistas que no se compadecen con un mundo -en el cual el modelo capitalista es hegemónico- donde dos tercios de la humanidad son innecesarios al no ser relevantes ni como productores ni como consumidores.

Finalmente propuse una serie de retos que, de ser superados con éxito, permitirán que la aplicación de los derechos humanos sirva superar los obstáculos que construyen actualmente el “caos mundial”. La complementariedad, en ese escenario -y tal y como se está intentando con la cooperación sur-sur-  estará por encima de la competitividad -el modelo que prima en Europa-. La cooperación en derechos humanos, lejos de ser una excusa para que unos países ejerzan privilegios sobre otros, podrá actuar entonces como una base de convivencia planetaria tanto para todos los seres humanos como para las generaciones futuras e, incluso, para la naturaleza (una herencia que los hijos dejan a los padres, como dice la sabiduría indígena).

Sólo desde una comprensión humilde de los derechos humanos -que abra las fuentes de definición de la dignidad humana a ámbitos como la filosofía, las teologías progresistas y las concepciones del mundo que el modelo neoliberal ha dado por muertas- y que sitúen a las causas de las desigualdades en el corazón del problema, será posible su verdadera universalidad. Superarlas no será una mera tarea de los Estados, sino que formas de participación democrática popular deben acudir en su reformulación. Será precisamente lejos de la arrogancia de las definiciones oficiales que podremos acudir a una verdadera condición de los derechos humanos que trabaje para ampliar y profundizar en la dignidad humana.

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