De intelectuales, artistas y política

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Regreso de correr. Han sonado en este rato varias canciones de Sabina. Forma parte de mi biografía musical. Alguna vez he tenido -años ha- el lujo de compartir noche y música con él, con la verja ya bajada, en algún bar de Madrid. La amistad con Luis Pastor brindó esa posibilidad. Recuerdo esa noche como un regalo. Luis Pastor se preguntaba hace poco a dónde han ido los cantautores. Luis no se ha marchado a ningún lado. Ahí sigue. El que yo escuche mucho a Sabina no tiene implicaciones políticas en mis convicciones. Por ejemplo, que él vaya a tocar a Israel justo cuando el ejército de ese país está masacrando a palestinos no modifica un renglón mis posiciones sobre el conflicto en ese lugar olvidado de los dioses. Tampoco cuando hace guiños a la monarquía o pide el voto para éste o aquél partido. Claro que me alegré cuando muchos artistas coincidieron con mis posiciones contra la guerra de Irak (sabiendo que estaban arriesgando mucho en un país donde se confunde lo público y lo privado), de la misma manera que no lo hice cuando otros muchos decidieron dar su apoyo a Zapatero.

Lo que agradezco profundamente es esa tarea permanente del mundo de la cultura que genera pueblos cultos y críticos. Nos hacemos ciudadanos preguntándonos cosas. Y las preguntas nacen, casi siempre, de cosas que te tocan el corazón antes que la cabeza. Después de  tres años estudiando economía, no hubiera llegado a ciencias políticas y sociología de no ser por el diálogo vital que tenía con las cosas del arte (y que la “ciencia lúgubre” económica no brindaba). Con Los fusilamientos del tres de mayo podía explicar mi país pero no me valía para los balances contables. No quería renunciar a esa riqueza. La misma mirada crítica me llevó, sin embargo, a querer entender ese interrogante permanente que es España. Y empecé a ver que la Transición había dejado mucho que desear y  que la cultura, como la universidad, como el periodismo, como la política, no estaba siempre a la altura. Había ciudadanos que esperaban a la puerta de los juzgados a políticos corruptos para aplaudirles. Los intelectuales y artistas firmaron un apoyo cerrado al PSOE en 1982 y muchos de ellos hicieron otro tanto en el referéndum de la OTAN en 1986. El PSOE manejaba la televisión pública -la única que había- con mano de hierro y no te dejaban salir en ella si no les apoyabas. Una canción de Javier Krahe crítica con la OTAN tuvo que caerse del enorme concierto de Sabina que retransmitió la TVE. Tenemos el país que tenemos. ¿O creemos que somos radicalmente diferentes a la casta que nos gobierna? Estamos ahora mismo dilucidando esa pregunta. Yo estoy esperanzado de que vamos a concluir que ya no somos como ellos y por eso les vamos a echar.

Siempre he procurado diferenciar los muchos mundos del arte, saber que el tiempo político de la cultura no se mide por el tiempo político de los partidos y que es más fácil que en una canción, en un poema o una partitura, en un ensayo o en una novela, en una película, en una obra de teatro o en un cuadro esté adelantado el futuro que deseamos antes que en los decretos que emanan de gobiernos y parlamentos. El mundo de la cultura adelanta el mundo que deseamos y lo hace posible. Lo hemos dicho muchas veces: el socialismo no se decreta, y quien crea las condiciones para que las leyes afiancen esa vida mejor es la cultura y sus autores. Nuestro querido Gramsci sabía que si no se gana la batalla de crear un nuevo sentido común, de nada sirve que asaltes el palacio de invierno. Es verdad que no basta quedarse en las ideas y las expresiones culturales y artísticas. En algún momento, esa nueva manera de leer el mundo reclamará políticas públicas, leyes, quizá una nueva Constitución.

Podemos ha nacido para hacer posible lo imposible. La fuerza que nos dan las encuestas ha llevado a que nos intenten derribar como sea. Cualquier cosa que digamos o hagamos es reinterpretada de la peor manera posible. Somos objetivo militar a batir, y se intenta que digamos lo que pueda generar protestas y enfado de personas o colectivos. Aunque no tenga nada que ver con lo que pensamos. ¿Que a veces metemos la pata? ¡Claro! Y no hay ningún problema en reconocerlo cuando así sea. Pero el grueso de los ataques tienen otras intenciones. Forma parte de la guerra sucia de la vieja política. En mi caso concreto, nunca he dicho que los artistas no puedan opinar de política. Estaría bueno. Es una mentira que nace de un desafortunado titular de una agencia de prensa.  En fin… Quien quiera ser honesto debe escuchar el argumento completo, no solamente la frase con la que arranca un comentario. No solamente el mundo del arte tiene derecho a hacer política, sino que sin el mundo del arte no va a haber cambio político. Pero que nadie nos obligue a que nos interesen lo mismo las novelas de Vargas Llosa que sus incursiones en la política. Y lo mismo ocurre con gente que ha ganado un espacio en la opinión pública con su profesión y desde ahí salta a otros ámbitos con desigual fortuna. Gilberto Gil fue ministro de cultura de Lula en Brasil. Y mereció todos los elogios. Otros artistas, por ejemplo en España, están de diputados (y sujetos a muchas críticas y también celebraciones).  Insisto: la política no pertenece a ningún grupo de expertos. Todo lo contrario. Estamos hartos de los profesionales de la política. Pero lo contrario tampoco es cierto. Que por estar fuera de la política o de su reflexión profesional tienes siempre la razón. Hay ángulos que convendría limar. Por supuesto que Norma Duval o Bertín Osborne pueden encabezar la lista de firmantes de un manifiesto del PP. Lo que preocupa es que tengan el poder de orientar el voto de nadie solamente porque tienen reconocimiento en su profesión.

De nuevo con Gramsci: todos somos intelectuales. Todos trabajamos con la inteligencia. Un profesor no es más que un fontanero o un tramoyista (doy fe de que es bastante fácil que sea al revés). Pero unos tienen la función de intelectuales y otros no. Es una cuestión de profesión. En las profesiones uno se especializa. Todos sabemos de política y en democracia todos debemos tener el derecho a defender de manera pública nuestras ideas. Por eso, las cartas al director son una de las secciones más valoradas de un periódico que se precie. Y en las cartas escribe el pueblo llano (aunque los profesionales de la política quieran copar también ese ámbito). Son un reflejo de la sociedad, a no ser que estén manipuladas, claro. En cualquier caso, no todos los comentarios son iguales. Basta echar una ojeada a twiter. ¿O tienen el mismo valor todos los comentarios en las redes? Hay gente que piensa mucho lo que escribe, que lee libros y revistas además de periódicos, que reflexiona, que duda.  Y otros que sueltan lo primero que se les pasa por la cabeza. De ahí que los partidos sean “intelectuales colectivos” que ayudan a tener criterio general pues nosotros solos no llegamos a todo. A no ser que se conviertan en empresas maximizadoras de voto sin ideología. Igual debiera ocurrir con los periódicos, aunque se han convertido en buena medida en empresas de medios de comunicación y confunden más que aclaran.

En conclusión, todos hacemos política y todos tenemos el derecho a expresar nuestras opiniones. Es de desear, en cualquier caso, que quien influya con sus posiciones políticas sea coherente. Tener derecho a opinar no significa que te tengan que aplaudir cada vez que cuentes lo que te viene en gana. Cada ciudadano tiene derecho a expresar lo que le da la gana, pero lo que dices puede carecer de interés (algo a lo que están sujetas también estas líneas). Especialmente cuando tu capacidad de influir no viene de que seas un especialista en el campo sobre el cual opinas, sino porque has tenido reconocimiento en tu ámbito profesional. Cualquier actor o actriz esperan el aplauso del público pero también esperan los dardos o abrazos de los críticos. Vivimos en sociedades saturadas audiovisualmente y le damos una importancia absurda al hecho de ser “famoso”. Si un afamado cirujano o un reconocido bailarín o un cotizado actor o una dicharachera tonadillera dice una tontería política, claro que tiene derecho a decirla, pero no deja de ser una tontería. El que insistamos en que la política no es, ni por asomo, lo que hacen los políticos no nos debe hacer perder de vista estas cosas.

No todos los pueblos hacen los mismos esfuerzos por estar informados. En España, aún tenemos mucho que avanzar en esa dirección. Ojalá leyéramos tanta prensa como nuestros vecinos. Es impresionante la coherencia política que tuvo Labordeta. La coherencia política de Lluis Llach. Sin compartir sus posiciones, Willy Toledo es coherente, igual que lo es Wyoming, Alberto San Juan o Luis Eduardo Aute (con quienes comparto más cosas). La lista sería interminable. Otras personas muy conocidas son, sin embargo,  mucho menos coherentes en sus posiciones políticas. Opinan de asuntos colectivos como si lo hicieran de su último trabajo artístico. Y no están a la altura. Y como tienen mucha relevancia, es importante recordarles que han opinado desde la ignorancia. Como muchos políticos, qué duda cabe. Puedes presentar un telediario y aprovechar tu fama para luego vender un champú. Son saltos con sus riesgos.

En mi ámbito concreto de trabajo, la universidad pública, tenemos abierta una profunda crítica sobre el triste papel de la academia en la construcción de una democracia alternativa. A mí no se me ocurre decir que a la sociedad le queda mucho y que la universidad, en cambio, está para tocar campanas. Asumo como propias las críticas a la universidad. Y creo que no ayuda nada la defensa corporativa de la universidad. Es evidente que ni todos los universitarios estamos a la altura ni lo contrario. Como le ocurre a cualquier colectivo. Incluidos los artistas. Ninguna generalización hace justicia. Pocos recuerdan quién ha sido el último premio nacional de novela, o de ensayo, o de poesía. Ojalá que esa gente fuera la que tuviera el reconocimiento social como para que los partidos les pidieran encabezar sus manifiestos. Nos queda mucho. Prefiero a Angelina Jolie ayudando a niños que pidiendo el voto para el Tea Party. Pero en asuntos de política norteamericana, me quedo con Chomsky o Zinn. Ojalá vayamos construyendo en España una cultura popular, plural y crítica, expresada horizontalmente por toda la sociedad y defendida por cada ciudadana y ciudadano -que haga imposible,por ejemplo, un espectáculo como el toro de la Vega- y que termine con cualquier corporativismo que nos ayude a desterrar, con Gil de Biedma, esa maldición que hace que la historia de España siempre tenga que terminar mal. Si Podemos alcanza posiciones de gobierno, ojalá que el mundo de la cultura no le entregue ningún cheque en blanco para que no repitamos los errores de otros momentos de nuestra aterida democracia. Asumamos que la crítica es precisamente quien construye una esfera pública virtuosa. Y poco a poco, ir quitándonos todas esas herencias que nos impiden volar.

 

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Podemos irrumpe en Andalucía. (Pero el asunto es otro)

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Qué casualidad que hoy, al tiempo que sale una encuesta donde Podemos revienta el bipartidismo en Andalucía, la noticia para algunos medios es, otra vez, lo mala que es la gente de Podemos. Pedro Sánchez dice que la política “tiene dificultades” porque crece Podemos: no, dificultades tiene el bipartidismo que va de capa caída. Y Rita Barberá, alcaldesa del PP en Valencia que aparece en demasiados papeles señalada por comportamientos poco decorosos, dice totalitariamente que somos totalitarios.

Nueva andanada de ataques. Esta vez toca una frase entresacada de una charla sobre la Transición de hace tiempo (presentaba el libro La transición contada a nuestros padres y el Curso urgente de política para gente decente). El poder tiene a los becarios como locos rastreando a ver qué encuentran para lanzar sus dardos contra la malvada gente de Podemos. Como suele ocurrir, el periodismo de corta y pega hace desaparecer, otra casualidad, lo que venía antes y lo que venía después en la charla. Vamos acostumbrándonos.  En este caso se trataba de una presentación donde daba cuenta de la lectura que hizo la banda terrorista ETA para justificar sus asesinatos de camellos.  La lectura de ETA. El terrrorismo siempre busca dar sus explicaciones a los actos violentos que comete (una parte de la ciencia política intenta entender las causas de la violencia en las sociedades) y en ese caso concreto también tenía que dar cuenta de esa nueva modalidad de muerte. Cierto es que llamó mucho la atención en su día y los medios se hicieron eco repetidas veces. E incluso Rubalcaba hizo algún comentario al respecto cuando fueron detenidos miembros de ETA con drogas. Como en tantas otras ocasiones, si explicas por qué los americanos tiraron las bombas de Hiroshima y Nagasaki parece que estás justificando ese crimen de guerra. Por cierto: condenamos los crímenes de ETA. Por si a alguien se le había olvidado. Y nunca hemos señalado a la policía, como cuerpo, responsable de las políticas marcadas por los responsables políticos o del comportamiento de algunos de sus miembros.

En un  trabajo académico  sobre los asesinatos de ETA y su estrategia de controlar a la población a través del terror (Revista Española de Ciencia Política, núm.10, abril de 2004,  los profesores Sánchez Cuenca y Luis de la Calle afirman:

“El cuadro 4 muestra que conforme se debilitan estas tres campaas, va cobrando fuerza la que se realiza contra los pequeos narcotraficantes bajo el pretexto de que la droga daa a la juventud vasca y erosiona su entrega revolucionaria. ETA comienza a matar narcotraficantes en 1980 y durante toda esa dcada y los primeros noventa continuarhacindolo, llegando a sumar 37 vctimas.

En España está pendiente un estudio definitivo sobre el papel de la heroína durante la transición. Que lo tendrán que hacer desde la academia o periodistas. Hubo en su día muchas reflexiones (Pepe Ribas de Ajoblanco tiene cosas escritas, igual que Haro Ibars). La droga se llevó por delante a buena parte de una generación. La Movida no fue tan divertida. El diario el Mundo publicó el 29 de octubre de 2006 una información de Antonio Rubio y Manuel Cerdán titulado “Informe secreto de la guardia civil: galindo se lucró con el contrabando”. Desde la literatura también se ha tratado el tema, por ejemplo en Asesinato de un trotskysta, escrita por el Comisario-Jefe de la Policía local de Gijón. ¿Quién quiere mirar para otro lado?

Parece que cada vez que hacemos nuestro trabajo como politólogos tenemos que sufrir los ataques de la caverna. Ánimo, que dentro de poco directamente, como en la dictadura, pretenderán que sólamente den clases los profesores afectos al régimen. Mientras, con su permiso, seguimos. Aunque este tipo de informaciones nos señalan como objetivos para los que quieren creerse esas mentiras.

Lo relevante es que hay una relación directamente proporcional entre las noticias que señalan el crecimiento imparable de Podemos y la búsqueda desesperada de algo que intente descalificar a esta emergente fuerza ciudadana y política. Hoy la noticia, sin duda, es que la intención directa de voto de Podemos en Andalucía, el feudo socialista y con una nueva dirección tanto en Sevilla como en Madrid, más que duplica el voto del PSOE (11%) y el del PP (12,7%). Pero unos siguen ladrando y otros seguimos cabalgando. ¡Ah! Y condenamos los crímenes de ETA. ¿Está claro? ¿Van a hablar ahora de la encuesta de Andalucía? ¿Van a hablar de la querella contra el clan Pujol y el ocultamiento de ese crimen al que ayudaron el PSOE y el PP? O sigan buscando en los armarios.

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La querella contra Pujol y la vieja guardia socialista

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Debate completo entre Alfonso Guerra y Juan Carlos Monedero en Cuatro

“¿Quiénes son los héroes del Panteón de ilustres de España?”. La pregunta me la hacía un embajador latinoamericano que no entendía cómo podíamos ser un páis con tantos desaparecidos y fosas comunes. Tuve que contestarle que desde la guerra de la Independencia no había entrado, que yo supiera, nadie. Una gran diferencia con el resto de Europa, donde haberse opuesto a los nazis es considerado una señal de decencia. Aquí un ministro de Franco que sancionó sentencias de muerte bajo la dictadura fue uno de los padres de la Constitución. No remuevas viejos odios, nos dicen. Esa impunidad, como no puede ser de otra manera, la trasladamos a la política. Y maneras franquistas siguen anidando en la universidad, en las redacciones de los periódicos, en los juzgados, en las fábricas y oficinas, en la diplomacia y la oficialidad, entre los registradores de la propiedad y los notarios, en las alcobas y en las sacristías. Y, por supuesto, en los partidos politicos.

Dice Jiménez Villarejo, ex eurodiputado de Podemos y ex fiscal anti corrupción, que cuando el gobierno de Felipe González presionó para que se desestimara su acusación contra Pujol y otros directivos que habían arruinado Banca Catalana, sentó las bases de la impunidad de la política. No ha habido un solo tesorero del PP que no haya estado imputado en casos de corrupción (Aunque, salvo Bárcenas -y a ver- siempre se libraron de una forma u otro de la cárcel). El PSOE tuvo que moderar las formas después del caso FILESA, pero los bancos han seguido regalándole dinero y ellos indultando a banqueros. CiU era el del problema del 3%, pero todos callaban. El PNV supo de los beneficios de las máquinas tragaperras. En Madrid, el largo brazo del ladrillo y la corrupción inmobiliara se extendió por casi cada esquina de la política. Qué tiempo desaprovechado para limpiar nuestra casa. La casta era sobre todo casta por la impunidad con la que actuaba.

La importancia de la querella contra la familia Pujol presentada por Podemos (con el asesoramiento legal de Gloria Elizo y Carlos Jiménez Villarejo), por Guanyem Barcelona (con Jaume Asens y Gerardo Pisarello en los equipos jurídicos), apoyada por IC-V y organizaciones sociales catalanas, es de radical importancia por tres cosas: porque demuestra que la sociedad civil, que es quien ha hecho la querella, ha perdido el miedo a los poderosos; porque es una adelanto de la nueva forma de hacer política que estamos inventando; y porque le permite a una persona como Carlos Jiménez Villarejo desquitarse, en nombre de tantos otros, de quienes hicieron de la política un juego bastardo de poder donde ganaban los de siempre y eran derrotados los honrados.

Le preguntaba esta mañana a Alfonso Guerra, en aquel momento Vicepresidente del Gobierno, por las presiones del PSOE contra los fiscales Mena y Villarejo; le preguntaba por el rescate a CiU y a los sinverguenzas que se envolvían en banderas para ocultar sus verguenzas; le preguntaba por el pozo de indecencia en el que tuvimos que vivir sin protestar porque estábamos recuperando los niveles de bienestar que nos habían robado los padres y los abuelos de los que ahora mandan. Preguntarle por la injusta ley electoral, por los ataques constantes a los que quieren inventar algo nuevo, por el abandono de todas y cada una de las luchas de su juventud. Como respuesta sólo he encontrado a un Alfonso Guerra levantando la voz con la impotencia del que sabe que no tiene razón. Qué poco queda de aquel otoño del 82.

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Podemos avanza, el régimen cruje

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Una nueva encuesta que publica hoy el diario El mundo sitúa a Podemos a apenas un punto del PSOE. El Partido Socialista, pese a que acaba de realizar una segunda conferencia política para escoger un nuevo Secretario General en apenas unos meses, no termina de levantar cabeza. El PP sigue sacándole 8 puntos. No bastan operaciones cosméticas. Hay demasiado hartazgo en la ciudadanía como para que le baste sustituir la ajada cara de Rubalcaba por el terso y sonriente rostro de Pedro Sánchez. No basta cambiar de imagen. El Buscón de Quevedo se cierra con una frase que bien conviene a esa confusión de política y marketing: “nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres”. El limbo en el que anda el PSOE deja al PP como el único baluarte del régimen del 78. Expertos en las cosas del poder, lo aprovecha.

El PP, desde ese lugar privilegiado, sigue su aquellarre contra la democracia y recibe el 30% de los apoyos. Por supuesto, da susto. Las sombras del miedo sembrado durante casi un siglo, junto a la represión (ley mordaza), a la criminalización de las mujeres (aborto, feminización de la pobreza, agravamiento del patriarcado), a la resignación inoculada en los parados (su asunción de que ya no son “rentables”) y al millón de jóvenes exiliados por el mundo (y, por tanto, desactivados de su enfado), logran que el PP siga teniendo un resultado que demuestra que aún hay víctimas que apoyan a sus verdugos. Ese 50% de votos que aún tiene el régimen (cierto que ya no es el 80%) refuerza la necesidad de aire fresco. Hay que desterrar el miedo y abrir las ventanas para que entre la luz que saque a la ciudadanía de la minoría de edad propia de los regímenes caciquiles. En esta España decimonónica todavía hay gente que acuda a la puerta de los juzgados a aplaudir a los políticos ladrones imputados. Hay diputados del PP que firman peticiones de indultos para alcaldes del PP condenados por corrupción. Hay políticos y sindicalistas acompañanando a prisión a los “suyos”. Misión de todos los demócratas es mandar al baúl de la historia esos comportamientos. Hay un landismo político que vota régimen del 78.

Mientras, la tendencia de Podemos que marcan las encuestas sigue invariable: el régimen se debilita, Podemos avanza. Por eso las críticas arrecian. Y lo que queda. El régimen tiene un objetivo en este otoño: intentar acabar con Podemos. Como no hay mucho de donde rascar, inventarán. Entre las muchas mentiras de esta semana,  está la supuesta invitación a Joaquín Sabina y Willy Toledo a que no opinen. ¿Alguien podría decir dónde está eso dicho? Da lo mismo. Calumnia que algo queda. (Para quien quiera salir del interesado enredo, abajo puede encontrar los dos cortes de la intervención que han generado los ataques). Claro que los agresivos titulares de la prensa del régimen que han generado tantos comentarios  no los escriben los periodistas. Lástima que la dirección de muchas agencias y periódicos prefieran el ruido a la dignidad de la profesión. Debiéramos aprender y los insultadores recurrentes podrían informarse un poco. Aunque es ingénuo pensar que mejor informados dejarían de sembrar su inquina.

Cualquier persona, en una democracia, puede opinar.  Estaría bueno. Igual de evidente que lo es que las opiniones de Wily Toledo sobre Podemos respiran  aire antiguo. Lo que no quita que deban debatirse. Más rigurosos debiéramos ser con los abajo firmantes en un país que le ha entregado a la farándula el fiel del pensamiento público. Las opiniones políticas de Joaquín Sabina no suelen tener un rumbo firme. Salvo cuando insiste en tocar en Israel mientras tiene lugar el genocidio contra el pueblo palestino. Él verá lo que hace. A mí no me guía políticamente. La función del intelectual está en proporcionar orientación política. Una sociedad que entrega esa función a los famosos tiene mucho trecho pendiente. Ojalá el genio musical de Sabina estuviera también presente en su criterio político. Pero no es el caso (Pink Floyd acaba de decidir no tocar en Israel en solidaridad con el ataque criminal a Gaza). Sabina pide a Podemos actualizarse y salir del siglo XX (pese a que se trata de la formación política más novedosa y original del panorama español). Supongo que podremos afirmar que sus comentarios políticos no nos interesan tanto como sus canciones. Algunos han querido convertir esto en una invitación a la censura. Pues sigan, sigan. Seguro que los que hacen estas afirmaciones son los mismos que celebran que Willy Toledo no pueda trabajar en España por tener ideas políticas y expresarlas. Y seguro que son los mismos que si Sabina encontrara su mes de abril y dejara de bailar chotis con alcaldesas vestidas con trajes de la Gürtel, renunciara a cocinar para príncipes y princesas o comenzara a despotricar contra la cultura de la Transición, sus prelados y sus premios (cejas incluidas), lo acusarían con inquina y mala baba. Los países que juntan en el tiempo dictaduras y confesionarios suelen ser muy inquisidores.

Podemos avanza y el régimen cruje. Ni más ni menos. Queda mucho por cambiar en este país. También en las conciencias. Los viejos consensos ya no valen. Ni sobre el rey, ni sobre la Constitución, ni sobre el ordenamiento territorial, ni sobre el empleo, ni sobre Europa ni sobre la cultura. Hay que seguir avanzando para sumar nuevas mayorías sociales. Mientras, el falso decorado del régimen del 78 se va hundiendo bajo el peso de su incapacidad. Podemos sigue sin asustarse. Bienvenidos al septiembre de la esperanza.

http://www.cuatro.com/las-mananas-de-cuatro/2014/agosto/29-08-2014/Monedero-criticas-Sabina-hacer-sabe_2_1851705063.html

http://www.cuatro.com/las-mananas-de-cuatro/2014/agosto/29-08-2014/Monedero-responde-criticas-Willy-Toledo_2_1851705067.html

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Fondos buitre: en Argentina ayer, hoy en España

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No os perdáis el anuncio de Hollywood que sale en esta entrevista. Los medios de comunicación, la academia, los economistas, contra la soberanía popular. La pelea que tiene ahora mismo Argentina contra los fondos buitre (fondos que tienen tanto dinero que compran bienes devaluados y luego, con la ayuda de los jueces, quieren cobrarlos, sin prisa alguna, a precios multiplicados por mil) es la pelea de cualquier demócrata. En cualquier lugar del mundo. Su victoria será, también en España, un empujón para auditar la deuda y exigir que no nos cobren a los ciudadanos los desmanes de otros. El gobierno argentino va ganando. No hace falta apoyar todo lo que hace ese gobierno. Apenas nos atreveríamos a defender lo que hacemos cada uno cada día. Pero esa pelea es histórica. Es hermosos saber que la pelea a ambos lados del Atlántico es la misma. El sistema no nos pregunta la nacionalidad para robarnos y hablamos un mismo idioma y sufrimos unos golpes idénticos. Hace más de dos décadas que saben allá qué significa la dación en pago, la prima de riesgo, los bonos a diez años, el FMI que no se presenta a las elecciones pero organiza los países. Me produce mucho orgullo haber estado en Argentina y saber que la lucha que tenemos en España con Podemos es la misma lucha que el pueblo argentino tiene contra el neoliberalismo y el mal gobierno. Los fondos buitre ya están operando en España comprando viviendas de protección oficial. Los latinoamericanos, cuando vienen a España, dicen: “vengo del futuro”. Aprendamos. O repitamos el dolor. Un bálsamo podría curarnos. Saber que los pueblos, como los rebeldes, se encuentran en el camino.

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Los últimos cartuchos contra Podemos

3 de mayo

Decía mi abuela que cuando un tonto coge un camino, el camino se acaba pero el tonto sigue. Y ahí siguen, demonizando a Podemos. Sin ideas, las amenazas fungen como programa político. Como los bárbaros del poema de Kavafis, insultar a Podemos es una solución a la ineptitud de un gobierno que tiene a España mucho peor de como la encontró. Y mira que Zapatero la dejó hecha unos zorros y entregada a los mandatos imperativos de la Troika. Dijimos en su momento que el PP no era una alternativa creible. Era la cruz de una moneda trucada. Pero cuando te han educado en la medicina A o la medicina B, dejar de medicarte cuesta, pese a que te des cuenta de que ambas te generan profundos efectos secundarios. El bipartidismo entre el PSOE y el PP es el placebo de un paciente que sólo se va a curar cuando vuelva a confiar en sus propias fuerzas.

Podemos no viene de la nada. Es tan evidente que da reparo repetirlo. Lo que ocurre es que, borrachos de sus diferentes impunidades -académicas, políticas, mediáticas, económicas- los puntales del régimen no lo vieron venir. Ahora se mezcla el bochorno de su ceguera,  la ira ante su soberbia humillada y el miedo a no poder controlar a una formación política que no debe favores a nadie, que está determinada a gobernar y a pedir cuentas por todos los desperfectos. Mal asunto para los que han gobernado España con impunidad (y tribunales de cuentas y de cuentos poblados de amiguetes) que surja una formación que no debe dinero a ningún banco, que no tiene contratos con las multinacionales, que no necesita sobres ni sobresueldos y que cuenta con una enorme simpatía popular que le permite financiarse simplemente apelando a la responsabilidad democrática de la gente. Por eso las acusaciones poco creíbles de que Podemos es ETA (como el 15M, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, las defensoras del derecho al aborto, los escraches, Madina, Zapatero, rodear el Congreso, etc.) pese a sus mil condenas de la violencia, o que se financia por un gobierno extranjero. Por cierto, que hay que ser muy sinvergüenza para jugar con el dolor de las víctimas reales y equiparar cualquier amenaza política con los crímenes de ETA. Y hay que ser muy imbécil para ignorar que financiarse un partido por un gobierno extranjero es un delito que ya habrían solventado los tribunales. Se les han gastado los cartuchos.

Entonces viene lo que les resta. Lo que ha hecho históricamente la derecha: amenazar con medidas de fuerza. John Müller, periodista económico que hasta hace poco era Director Adjunto del diario El Mundo (qué papelón está haciendo El Mundo en esta fase final del régimen del 78) ha señalado recientemente como posible salida para España el guión que ya le escribieran a Pinochet para el Chile de Allende (quizá le ha traicionado a Müller su origen chileno). A cualquier demócrata le resuenan las palabras de Kissinger en junio de 1970 (las elecciones que darían la victoria al Frente Popular serían en septiembre) justificando un golpe de Estado contra Allende: “Yo no veo por qué debemos quedarnos indiferentes, mientras un país cae en el comunismo por culpa de la irresponsabilidad de su pueblo”. En una entrevista a LibertadDigital promocionando, como no, un libro oportunista sobre Podemos, repite que  “si mañana los españoles enloquecen y le dan la mayoría a Podemos tenemos que irnos del país o luchar o lo que sea”. Y, como no puede ser de otra manera, insiste en que argumentamos, dice, como ETA. Vamos, que somos igual que ETA. Y ya está todo servido. ¿Otra vez escuadrones de la muerte? Temprano empieza a madrugar la madrugada. ¿Pero tiene algo en la cabeza toda esta gente?

Debieran saber que todos aprendemos del pasado. Y que aquí ya hay mucho pueblo apoyando a Podemos. Que los que estamos construyendo patria somos nosotros. Dejen de jugar con fuego. Dejen de sembrar miedo, de amenazar, de insultar. Aunque les cueste, acepten que la democracia implica también perder. Y sepan de una vez por todas que estas amenazas, además de un delito, son una enorme estupidez. Los ataques a Podemos demuestras una degradación de la política española que para encontrarla hay que cambiar de siglo y caminar hacia atrás unos cuantos decenios. Aunque quizá, como una señal más de esa degradación, sea sólo propaganda de baratillo para vender algún libro más. En el cierre del régimen todo se repite como sainete.

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Demasiados hombres aún odiando la libertad de las mujeres

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Nos despedimos de la Tuerka hasta septiembre. Hemos decidido terminar reflexionando sobre el derecho a decidir de las mujeres. Las grandes olvidadas de la crisis. Durante esta temporada hemos luchado para que la igualdad entre hombres y mujeres sea más cierta. Sabemos que nos queda mucho. Os queremos dejar con la renovada lucha de las mujeres por su soberanía como un símbolo de algo que sabemos bien: las luchas de ayer son los derechos de hoy, y las luchas de hoy, los derechos de mañana. El documental “Yo decidido: el tren de la libertad” es una invitación a que todos hagamos nuestra parte. Y si no hemos entendido que la lucha de las mujeres es también la lucha de los hombres, a empezar de nuevo.

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La Real Academia de la Lengua es ETA

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La calidad de una democracia se refleja en el espacio político que tienen las alternativas. El respeto al cambio político, el tratamiento mediático de lo nuevo, el fair play del gobierno y las instituciones con lo que se está abriendo paso son rasgos de una democracia que, porque se sabe consolidada, entiende que las novedades han surgido por algo. En España, por eso mismo, la calidad de la democracia está por los suelos. Cualquier propuesta nueva que señale las insuficiencias del régimen es demonizada. Lunes, miércoles y viernes, Podemos es ETA. Martes, jueves y sábados, es Venezuela. El domingo descansan, que para eso somos un país católico. Y mientras, el régimen del 78 se degrada y se degrada.

Y aquí os dejamos a Kavafis: esperando a los bárbaros.

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Idiotas o ciudadanos, Forrest Gump o Espartaco, indignados o resignados

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Que las dificultades no se conviertan en murallas infranqueables. Que si los muros se elevan al cielo, hagamos escaleras más altas. La política es la libertad reunida de todas las cesiones de libertad que hace un pueblo. Recuperemos todo lo delegado.

Este fin de semana, en el encuentro de Municipalia, reinaba el sol dentro y fuera de los muros que nos albergaban al costado del Paseo del Prado.  Andábamos en uno de los espacios donde empezamos a pensar en voz alta sobre la necesidad de salir del desgobierno del ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Hartos ya de estar hartos. Sabiendo que el miedo ha empezado a cambiar de bando. Procesos de cambio, de una manera diferente de hacer política que arrancan de lejos y cobraron cuerpo en las elecciones europeas del 25M. Recuperar la democracia recuperando otra vez los municipios.

En un intermedio del encuentro, una mujer joven se me acercó. Con inquietud me preguntó qué podía hacer para que su nuero encontrara razones para que la política volviera a merecerle la pena. Como tanta gente, había hecho su parte para traer la democracia, hacer más dignas nuestras ciudades, lograr unos servicios sociales decentes. Pero ahora sólo veía ruinas. Y lo único que le interesaba era despotricar por el mal estado de los escombros.

El poder nos ha hecho niños asustados a los que les basta un grito para irse al rincón a llorar. También nos castiga con dureza cuando queremos ser tratados como adultos (trabajos precarios y siempre bajo amenaza de despido, un mundo despiadado donde personas, cosas y sueños se han convertido en mercancías, ciudades donde nos sentimos desconectados de los otros y de cualquier sentido, un desarrollo tecnológico que nos desborda, un mundo de las finanzas que nadie en su sano juicio puede entender, una represión desde el poder que está empezando a tomar formas de dictadura). La cultura, con la que debiéramos darnos el sentido que nos falta, está patrocinada por algún gran almacén o por una multinacional de la energía y en vez de abrirnos puertas nos entretiene hasta hacernos inútiles encerrados en la habitación con juguetes rotos.

Le prometí mandarle mi solución. Cómo salir de la condición política de “idiotas”  (en la Grecia clásica, quien despreciaba la vida pública era considerado un enfermo de “idión”, infectado por el virús del desinterés por lo que es de todos. El “idiotés” de donde viene nuestro idiota). He abierto el Curso urgente de política para gente decente por la página 36. Dejo aquí mi respuesta:

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La fórmula de las revoluciones: si no te duele, ¿cómo crees que vas a mejorarlo?

Maquiavelo, golpeado siempre por las intrigas de la corte, decía a su amigo Francesco Vettori:

Al caer la noche vuelvo a casa y entro en mi estudio, en cuyo umbral me despojo de aquel traje de la jornada, lleno de lodo y lamparones, para vestirme ropas de corte real y pontificia; y así ataviado honorablemente, entro en las cortes antiguas de los hombres de la antigüedad. Recibido de ellos amorosamente, menutro de aquel alimento que es privativamente mío, y para el cual nací. En esta compañía no me avergüenzo de hablar con ellos, interrogándolos sobre los móviles de sus acciones, y ellos, con toda humanidad, me responden. Y por cuatro horas no siento el menor hastío; olvido todos mis cuidados, no temo la pobreza ni me espanta la muerte: a tal punto me siento todo yo transportado a ellos.

No es lo mismo sentarse delante del televisor. Tener criterio reclama alguna incomodidad. Hay libros que son como una patada en el alma. La televisión anestesia. Cuanto menos dolor resistimos, menos dolor queremos, entonces menos dolor resistimos, entonces menos dolor queremos… Shrek 15, Aterriza como puedas 27, Los Pitufos 2, otro reality show, la vida de las princesas y los duques… De tan dolientes nos convertimos en seres indolentes.

Hay una fórmula de la transformación que, cuando se pone en marcha, reelabora el dolor. Las alternativas beben del descontento. ¿Por qué el bombero de Fahrenheit 451 —la novela futurista de Ray Bradbury— despierta de su letargo de burócrata obediente y empieza a preguntarse sobre la bondad de su tarea de quemar libros? Ha hecho falta que una anciana, a la que le descubren su biblioteca prohibida y la entregan a las llamas, decida quemarse con su Quijote y su Guerra y paz, con su Isla del tesoro y su Ilíada. ¿Hubiera ido el capitán Ahab detrás de Moby Dick, la ballena blanca, de no entenderla como un referente del mal? ¿Habría escrito Casanova sus memorias de no haber vivido los frenos del amor como un innecesario castigo heredado del oscurantismo religioso? ¿Hubiera podido Virginia Woolf escribir Una habitación propia de no haberle golpeado saber la suerte que hubiera corrido una posible hermana talentosa de Shakespeare?

La historia de Espartaco narrada por Howard Fast ilumina el momento histórico en el que la válvula del dolor se abrió y protagonizó el primer levantamiento de esclavos contra la poderosa Roma. En la afición decadente por las peleas de gladiadores, la economía venció al derecho y permitió que rebeldes encadenados a las galeras tuvieran la oportunidad de ir a morir a los juegos. Craxio, un esclavo galo condenado a remar de por vida, llega a la escuela de gladiadores de Léntulo. Allí está Espartaco, sacado de la mina para compartir una suerte similar. Un día, después de ver la capacidad de liderazgo natural del esclavo de Tracia, Craxio se acerca y le susurra a Espartaco: «Yo una vez fui libre.» Espartaco, nieto e hijo de esclavos, que no había conocido otra amistad que el chasquido del cuero en las costillas, preguntó: «¿Libre?» Y Craxio le habló de ser ellos los dueños del látigo y la lanza, de ser ellos los vencedores sobre las legiones romanas, de ser ellos los que organizaran su propia vida en forma comunitaria, de ser ellos los que finalmente rompieran todas las fustas y todas las lanzas y todas las espadas. Espartaco salió del letargo y la picadura del látigo le supo diferente. Entonces, elaboró su dolor y lo convirtió en conciencia, y la conciencia movilizó su voluntad para poner fin a las causas de su dolor. Reunió a los demás gladiadores en un momento de descanso y les dijo: «Mirad a vuestro alrededor y decidme una sola cosa que no hayáis creado vosotros. Volved a mirar otra vez a vuestro alrededor y decidme una sola cosa que sea vuestra. Entonces —le hace decir Fast a Espartaco recordando al Manifiesto Comunista—, en la lucha no tenemos nada más que perder que nuestras cadenas. La voluntad se convierte en poder y el poder, finalmente, en emancipación.» Enfrente de un imperio. Doler, saber, querer, poder y hacer. Derrotado, Espartaco triunfó.

Si no interrogas a tu dolor, es un dolor improductivo, inútil, igual que si lo reelaboras como una necesidad. Se trata, muy al contrario, de elaborar el dolor desde una perspectiva de justicia, de la exigencia de la igualdad, del mandato de entender que, por nacimiento, todos los seres humanos son iguales en dignidad. La política es el reflejo de los dolores de cada época, de la forma en que se entienden y de la manera en que se remedian. También de cómo se entiende la justicia. Sin embargo, hay un hilo rojo que atraviesa toda la historia. Desde que pensamos la política, hay personas que creen que «para todos todo» y otros que construyen el privilegio.

Cuando entiendes cómo es la corriente profunda de la historia, sabes cuál es tu lugar en el mundo. En Cambio político y movimiento obrero bajo el franquismo, el historiador Xavier Domènech cita a Manuel Navas, un obrero de la empresa ASE/ CES con las cosas claras: «Parábamos la empresa muy a menu-do. [...] Una vez, una de tantas, el gerente, que era sueco, me llegó a decir: “Pero vamos a ver, Navas, pero ¿qué quieres?” En aquel tiempo había una serie de televisión sobre Marco, que era un niño italiano que se iba a América a buscar a su mamá, y le dije: “Yo lo que quiero es que Marco encuentre a su mamá.” El tío se desmontó absolutamente: “Haz lo que quieras.”» Si sabes dónde está Ítaca, ya has caminado una parte importante del camino.

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De eso se trata: de que cada cual elabore su dolor para regresar a Itaca.

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España ha dejado de ser monárquica (sobre Felipe VI el breve)

Ciudadanos detenidos por llevar banderas republicanas; un jefe del Estado que no hemos elegido los españoles; un traje militar para recordarnos quién manda en el ejército; invitación de Felipe VI a una gran coalición entre el PSOE y el PP. La monarquía como el tapón que impide el desagüe del régimen del 78. Mal empiezas, Felipe.

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