Ahora, a lo de siempre (o las risas de Miguel Ángel Aguilar)

sánchez y felipe

De la rueda de prensa de Pedro Sánchez me ha llamado la atención algo que, con toda seguridad, ha pasado desapercibido. Atento todo el mundo a lo “sustancial” -lo que da espesura al caldo-, no le hemos dado relevancia a lo que realmente nos estamos jugando: la suerte de lo nuevo contra lo viejo.

Escuchando atento las explicaciones de Sánchez, llegado el turno de preguntas me sentí estremecido por la risa del veterano periodistas de El país, Miguel Ángel Aguilar, que pelea ahora -nunca mejor dicho- por sacar adelante un medio que cuente lo que, al parecer, no le ha permitido contar El país en los últimos decenios. Le deseo, sin una pizca de ironía, toda la suerte porque es una exigencia urgente más prensa y más libre. También de prejuicios. Pero eso lo lograremos cuando haya muchos más medios y la impunidad sea una imposibilidad principalmente porque la hagan inviable los lectores.

Digo que me ha estremecido porque todo discurría por cauces de normalidad, dentro de la excepcionalidad que abrió el Rey al interpretar de manera torticera del artículo 99.1 con la única intención de darle oxígeno a Rajoy. Sánchez acepta el mandato de formar gobierno y explica sus razones. Intenta ganar tiempo -pide un mes de plazo- y dice que va a mirar a la derecha, a la izquierda, a los lados y al frente. Porque mirar hacia atrás siempre se supone. Sánchez puede hacer historia o repetir el error de Zapatero. Ya veremos.

Y en esas, Aguilar, con esa socarronería que da la hora ya avanzada, pregunta displicente por la propuesta de Iglesias de discutir la formación del Gobierno delante de la ciudadanía. Se recrea en los matices, mece la cuestión con vapores irónicos, y hace chistes de barra de bar, recordando que los convenios colectivos e, incluso las relaciones amorosas, reclaman una zona de penumbra para que sindicalistas y enamorados culminen los respectivos actos. Y logra la risa de Pedro Sánchez y de parte de los presentes. Qué divertido. Hay que ver estos cretinos de Podemos las cosas que piden. Autoritarios además, que quieren resucitar el panóptico de Bentham, que para eso son politólogos y se saben todos los trucos. ¿Otra vez el mismo desprecio desde filas similares? La falta de respeto de una vieja guardia tertuliana parece que quiere convertirse en la norma.

Muchos años de periodismo le han permitido a Aguilar ver desde la tribuna de prensa del Congreso de los diputados y saber que allí, con luz y taquígrafos, discutir discutir se discute poco. Colocar a Podemos en el “gallinero” va de lo mismo: lo que no se ve, hacemos como que no existe. Sol Gallego -damnificada por los ERE de El país cuando Aguilar aún no encontraba discrepancias entre la línea editoral de su periódico y sus propias opiniones- escribió con Bonifacio de la Cuadra un libro sobre las negociaciones secretas de la Constitución. Abril Martorell y Guerra cerraron cosas nimias, como la educación concertada -contrabandeada a cambio del divorcio y el voto a los 18 años- en el reservado de un restaurante madrileño. Como siempre hemos hecho aquí las cosas. Mire, joven, no se signifique. Y los experimentos con gaseosa. Y más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Y el Presidente del gobierno no dimite, en este país bendito tan divertido, pese a mandarle mensajes a un corrupto, haber pagado la sede con dinero B, tener a su partido imputado al igual que todos sus tesoreros o lograr en la cárcel un quorum de dirigentes que dudo hayan logrado en las reuniones del PP en Valencia. ¿Para qué demonios vamos a cambiar las cosas? Mejor si eso nos echamos unas risas. A costa de los gilipollas de Podemos, que si somos los mejores bueno y qué y ponnos otra ronda que ésta va a mi cuenta.

Iglesias ha pedido a Sánchez que la discusión sea pública. Que toda la ciudadanía escuche argumentos y contra argumentos. Que la gente sepa cuáles son las líneas rojas y quién las pone realmente. Iglesias le pide a Sánchez debatir en público para que quede claro que las propuestas sociales que ha puesto encima de la mesa -muy sensatas la mayoría- son irrealizables con un pacto con Ciudadanos.  Y porque el papel lo resiste todo, y si no hay acuerdos de personas no se va a llevar a cabo lo que se firme. Y porque hay demasiada gente sufriendo que tiene derecho a ver cómo se discute sobre su futuro. La propuesta de Iglesias merece, cuando menos, ser discutida. Porque incorpora una manera diferente de hacer las cosas. Pero la vieja guardia del periodismo, acariciando el mundo de ayer sin la altura de Zweig, se echan unas risas que para eso van sobrados de todo. Sigo sorprendiéndome. Decía Borges que era señal de juventud, aunque cada vez pienso más que es una señal de ingenuidad. Mía, claro.

Publicado en Comiendo tierra | 93 comentarios

Impotencia (sobre un artículo de Enrique Gil Calvo)

Insolencia

Por si no fuera bastante sorpresa el furibundo ataque directo de los barones a Pedro Sánchez parece que toca procesar también los ataques indirectos de los columnistas destacados de la democracia del 78. La patria está en peligro y todos escuchan la trompeta de Susana Díaz.

Toca considerar a los que con la voluntad de disparar contra Sánchez enfilan sus cañones contra Pablo Iglesias buscando, parece, alejar la posibilidad de un pacto PSOE-Podemos. Pacto que, por vez primera desde los ayuntamientos democráticos, podría representar en el gobierno esa mayoría de población progresista de nuestro país que por su sempiterna fragmentación ha permitido locuras como una mayoría absoluta de Rajoy con menos del 30% de los votos. Junto a las calumnias contra Podemos –financiación, ilegalidades mil, malas intenciones e, incluso, suciedad- hay una orquestada intención de descalificar al Secretario General de Podemos, asumiéndose así que debilitado el referente se debilita el partido. Qué les voy a contar que ustedes no sepan y no tengamos algunos nuestra experiencia.

No siempre es sencillo ver la intención, porque algunos de esos columnistas han solido guiarse por la sensatez. Pero parece evidente que la situación actual de la democracia parece haberles torcido el gesto. Recuerda a lo que pasó con la memoria histórica. Muchos de esos columnistas estaban dispuestos a asumir una crítica al franquismo siempre y cuando eso no se trasladara al presente. En el momento en el que la memoria histórica pudo traducirse en revisar la “justicia” franquista o poner al estado al servicio de la verdad, la justicia y la reparación, viraron asumiendo posiciones que en algunos casos sólo se habían atrevido a representar accidentes folclóricos de la historiografía neofranquista como Pío Moa.

En el momento actual, es la primera vez que el PSOE puede pactar un gobierno con una fuerza política que se sitúa “abajo a la izquierda” de lo que significa históricamente la socialdemocracia española. Felipe González pudo hacerlo en 1993 con Izquierda Unida, pero prefirió pactar con Convergencia i Unió, reforzando la idea de que la identidad catalana tenía más de excusa chantajista que de entidad real, al tiempo que dio alas a la corrupción permanente del pujolismo que terminaría estallando. ¿Es la novedad de la situación eso lo que da miedo al statu quo de la opinión mediática?

Me ha llamado la atención la virulencia de Enrique Gil Calvo en su artículo Insolencia (El país, 1 de febrero de 2016), donde llama a Iglesias, abandonando su habitual circunspección, bufón, insolente, efectista, vendedor de crecepelo y nihilista. Demasiados adjetivos para expresar lo que quizá simplemente es falta de humildad para asumir la incapacidad de entender que la democracia española está cambiando. Aunque es cierto que lo que parece enfadar realmente a Gil Calvo no es la capacidad de Podemos de crear agenda política, sino la dependencia del PSOE a la agenda que marca Podemos. ¿No será entonces el PSOE el adecuado destinatario de la diatriba?

Llama la atención que al lado de los tabloides, los periódicos de la extrema derecha, los libelos mercenarios y los órganos de partido, la prensa que representa a los medios españoles en el mundo caiga en un estilo similar de descalificación y ataque ad hominen. Debiera el PSOE y la prensa afín solventar sus cuitas internas y aclararse al fin, para ahorrarnos al resto este ventilador que enturbia en vez de profundizar. Podríamos discutir, evidentemente, el lugar del espectáculo en la política -la actualidad de Debord  es abrumadora- pero no vale repartir interesadamente papeles atribuyendo a unos afinados Shakespeare y a otros histriónica ópera bufa cuando lo que en verdad retrata nuestra democracia es el esperpento, incluida la ley de fugas que hoy representa la exclusión social de los más pobres.

Necesitamos mucho debate, una prensa atenta que señale defectos, derivas, errores, junto a todos los asuntos propios del patriotismo de partido tradicional que enturbian nuestra democracia. Y sería bueno poder leer análisis que dieran claves de dónde está ahora mismo Cinco Estrellas y Beppe Grillo en la deteriorada democracia italiana, algo que no otorga llamarle sin más “bufón” buscando descalificar a Pablo Iglesias más que intentando explicar la parálisis política italiana. En nada ayuda convertir las columnas de opinión en espacios de impotencia donde el mensaje al final no va más allá de la descalificación. Y produce tristeza ver que la impotencia de la vieja política española termina trasladando su debilidad a los análisis que en otras ocasiones nos han alumbrado.

Publicado en Comiendo tierra | 41 comentarios

Dudas razonadas sobre la decisión de la CUP

amiguitos

“El Rey ha de convocar en breve a las fuerzas parlamentarias, en momentos singularmente preocupantes de la vida española y en los que la institución que encarna va a verse afectada también por los ecos de la corrupción. Puede ser paradójicamente una magnífica ocasión para que en medio de la tormenta sea capaz de demostrar la utilidad de la Corona, base casi exclusiva de su pervivencia, propiciando un pacto que beneficie al conjunto de los ciudadanos”

Juan Luis Cebrián, El arte de la mentira política, El país, 11 de enero de 2016

Leer el hígado de una corneja que vuela hacia el oriente

Dicen desde la CUP que no quieren nuevas elecciones porque ganaría la derecha. Aparte de que no es verdad ¿te echas en brazos de la derecha para que no gane la derecha? Quién entiende nada…

En el Manual del Buen Oteador Social hay dos maneras de predecir lo que va a ocurrir. La primera dice que hay que saber qué quieren hacer los poderosos, esto es, hay que identificar cuáles son sus intereses e intuir cuáles son los caminos que van a llevarles a que esos privilegios -vivimos en sociedades de clases- se mantengan o acrecienten. Por lo general en el corto plazo, que el capitalismo, como decía Galbraith, es miope. La segunda regla consiste en saber desbrozar la maleza, en acertar a la hora de separar el trigo de la paja, clarificar qué es sustantivo y qué es ruido, una intoxicación alimentada bien por los creadores de cortinas de humo (es el virus de ese cruce terrible que nos gobierna de partidos, empresas de medios de comunicación y capital financiero) , bien por la cacofonía multiplicada de unos medios que si no informan de lo que sea a cada minuto se caen de la bicicleta. Lo sustantivo es aquello que está pugnando por hacerse realidad o mantenerse. Lo adjetivo, lo que no es determinante aunque distraiga. Todo, claro, dentro de lo que se está discutiendo (como todo está trenzado en la sociedad, no es fácil acotar espacios).

Como todo sistema de calidad, estas reglas deben ser sometidas a control. Aquí empiezan los problemas. Porque si bien es presumible que los poderosos aciertan -tienen medios, equipos, capacidad de reacción, dinero, conexiones-, siempre hay una nariz de Cleopatra, una piedra en el camino con la que no se contaba, un cambio de parecer imprevisible e inconcebible (a lo sumo explicable a posteriori) que cambia el rumbo de la historia. Aquí entramos en el reino de la intuición. Por eso es cierto que la política tiene algo de arte, porque decir que tiene ciencia es un abuso corporativo de los politólogos. El segundo problema del control de calidad tiene que ver con la disonancia cognitiva -eso que sucede cuando los datos de la realidad no encajan con nuestra manera de entender las cosas-, que hace que el comportamiento de los actores políticos sea imprevisible. Somos amigos de negar la realidad cuando no encaja con lo que pensamos. Y así no es tan fácil predecir qué puede ocurrir aplicando la mera lógica. Cuando las CUP decidieron en su ejecutiva no apoyar a Mas he de reconocer que me descoloqué. La regla uno se me rompió: los poderesos veían torcerse sus planes. Un movimiento político de corte asambleario nos daba a todos una lección democrática. ¡Bien por la CUP! Pero poco dura la alegría en la casa del pobre. La iglesia romana aceptó que los arúspices leyeran hígados de ave para evitar la entrada de los bárbaros en Roma. Tampoco acertaron. Que le pregunten a Alarico y, de paso, a Inocencio. El río desbordado siempre encuentra un nuevo cauce. Y las cosas recuperaron su rumbo. Y no es tan sencillo entenderlo.

Todo vuelve a su sitio

CUP

La decisión de la CUP de garantizar la investidura del alcalde de Girona (Convergència Democràtica de Catalunya, CDC) regresa las cosas al gran plan. No es que ese gran plan vaya necesariamente a salir. Ya hemos dicho que hay imponderables y que los planes con gente no son igual que los planes con autómatas. Es simplemente que se camina con fuerza hacia lo que algunos, con mucho poder, quieren que salga. O, incluso, podríamos afirmarlo con mayor prudencia: son decisiones funcionales para que tanto el impulso del 15M como el del derecho a decidir que nació en las calles -y que encarnaron institucionalmente con Podemos, En comú Podem y también con anterioridad en la CUP- se sacrifiquen en el altar de una gran coalición que haga cambios cosméticos para inaugurar, ahora sí, el reinado de Felipe VI una vez cerrado el juicio familiar que ahora empieza con la Infanta y Urdangarín en el banquillo. Si su padre necesitó el 23 F para ganar legitimidad, el hijo necesita un suceso que haga de epifanía democrática. El diario El país y los referentes políticos y mediáticos del régimen del 78 ya están en ello.

Se ha repetido hasta la saciedad que en la CUP habitan dos almas: una independentista y otra anticapitalista. ¿Por qué demonos tiene que triunfar la que coincide con la burguesía catalana a la que hasta ayer combatían? Creo que en el caso de las CUP, investir a un anticomunista y miembro relevante de CDC como Carles Puigdemont -corresponsable de todo lo que ha hecho ese partido- pudiera tener trazas de trampa electoral. Otro gallo cantara si hubieran ido a las elecciones diciendo: votarnos a las CUP es también votar el apoyo a un gobierno presidido por Convergència para caminar hacia la independencia. Cuando decían: “no investiremos nunca a Mas” implicaba decir para el común de los votantes: “nunca investiremos a nadie que sea del partido de Pujol, Suiza y el 3%”. Quedarse solamente en un nombre y pretender justificar el resto desde ahí es tratar a la gente con una descarnada falta de respeto. Como si sacrificado Artur Mas -habrá que ver cuánto se ha sacrificado realmente- se terminara todo lo que ha significado CDC. Han decidido que ahora mismo hay algo más importante que su denuncia implacable de las políticas corruptas y austeritarias de CDC. ¿Lo compensa negociar un plan de urgencia social de 270 millones? Creo que no. Por un lado, porque dudo de que realmente lo pongan en marcha (no lo hicieron antes y está escrito en las estrellas que la culpa de que no cumplan la promesa será de Madrid) y por otro porque el hecho de que el gobierno catalán le devuelva al pueblo lo que es del pueblo no le exime de sus faltas.La CUP, forma parte del acuerdo, no perseguirá ningún comportamiento cuestionable de CDC si eso pudiera suponer ayudar a que el proceso “descarrile”.  Han sacrificado, pues, un pedazo de su ideología.

La decisión de la CUP no la ha tomada ninguna asamblea, sino un grupo de notables. Algunos hemos estado dispuestos a asumir el empate a 1515 por lo que implicaba de ejercicio democrático. Y hacía falta algo de fe. Al final, los perdedores regresan victoriosos. Ni elecciones ni asambleas. Han sacrificado, pues, su metodología. Y han balbuceado en rueda de prensa -algo que contrasta fuertemente con otros momentos de enorme fuerza simbólica- que meten dos diputados circunstancialmente en el grupo parlamentario de Junts pel si, pero que en verdad no los meten aunque vayan a estar dentro (como si fueran a estar en diferido), y que van a pedir perdón todas las veces que haga falta porque se han portado mal, como repitió Mas en su despedida, aunque dicen que se han portado bien, y se entregan a lo que digan desde Junts pel si es que sirve al proceso, de manera que han perdido aunque que dicen que han ganado y juran portarse lozana y cabalmente al tiempo que dicen que no juran porque no son así mucho de religiones. Como conozco a alguna gente de la CUP, me consta que, al menos una parte, está muerta de verguenza. Han sacrificado, pues, la compostura.

Un hipótesis difícilmente sostenible

puigdemontPongamos que el independentismo es un objetivo superior a cualquier otro asunto, alimentado por la “oportunidad histórica” abierta con la insumisión de un partido, CDC, responsable de haber sostenido el régimen del 78 desde el comienzo, incluso en sus momentos más complejos. De ser así, la CUP debiera haberlo explicitado en la campaña. Nada mejor para que se viera realmente el peso del independentismo. Pero fue la propia CUP quien afirmó que las elecciones eran un plebiscito y que se había perdido. Parece que después han cambiado de idea. Otra vez. Una fuerza política que reclama la participación popular no debiera tomar decisiones que no estaban claramente señaladas en el contrato electoral con los ciudadanos con el que se presentó a los comicios. Que haya una oportunidad histórica es una hipótesis. Las elecciones han sido un hecho. Interpretaciones a posteriori que llevan a decisiones no votadas son espurias.

El otro gran argumento es: primero logramos la independencia y después arreglamos cuentas con nuestros adversarios ideológicos. Una de las cosas que ha aprendido la nueva izquierda europea -incluidas las formaciones que quieren reinventar ese espacio antaño llamado izquierda ampliándolo y reconsiderándolo- es que no hay soluciones locales, de manera que la única posibilidad de ganar es sumando esfuerzos. Está claro que la CUP renuncia a esa pelea concreta abierta ahora mismo -la que implica un cambio constitucional como el que reclama Podemos- para solventar asuntos propios de la mano de fuerzas políticas que están enfrente en la tarea de acabar con la austeridad. Es decir, que en los próximos 18 meses, los apoyos de la CUP no serán para superar la política de austeridad y de fin del estado social que se están intentando poner en marcha en España y en Europa, sino el seguimiento fiel a Junts pel si, no vaya a ser, como dice el acuerdo que han suscrito, que peligre la suerte del proceso independentista. Si eso fuera así, habríamos perdido a las CUP para esa pelea. Para la superación del vaciamiento democrático en España, los progresistas de Catalunya necesitan a los progresistas españoles y viceversa. En un momento donde Podemos está planteando no solamente en Catalunya sino en todo el estado la urgencia de un plan social de choque -la Ley 25 que se presenta en el Congreso- y una batería de medidas de cambio constitucional profundo que incorporan el derecho a decidir. De hecho, la probabilidad de que la derecha catalana llegue a un acuerdo con la derecha española es altísimo. Siempre ha sido así. La burguesía catalana podía compartir con sus obreros durante el franquismo y durante la Transición las reivindicaciones culturales, pero el día de la huelga llamaba a las fuerzas del orden con la intención de que les dieran una paliza a sus trabajadores. Y siempre en plena sintonía con la burguesía española. La derecha, por naturaleza interesada, termina encontrándose. Somos los que queremos cambiar nuestras sociedades los que nos pegamos un tiro en el pie comprando el discurso de los enemigos de la igualdad.

Por último, pudiera alguien sostener: lo que está ocurriendo en Catalunya puede servir para que España logre superar buena parte de sus problemas. Es decir, que la ruptura del orden institucional en Catalunya puede ser la oportunidad para abrir un proceso de transformación en el conjunto del estado. Me parece un argumento profundamente ingenuo. Primero, porque estas amenazas refuerzan a la reacción en el conjunto del estado y también en Catalunya, de manera que lo más probable pasa a ser una gran coalición donde sectores que podían caminar una senda alternativa se pierden asustados por la vertiginosidad del proceso y su nula pedagogía. Haciendo comulgar a la gente con ruedas de molino no se gana a nadie para ninguna causa. En segundo lugar, porque los cambios territoriales reclaman pedagogía, no actos de fuerza. Un movimiento popular en Catalunya como el 15M podía despertar las simpatías del resto del estado. Un movimiento lleno de incongruencias, contradicciones, cambios bruscos de opinión y encabezado por el partido de Pujol, del 3% como estructura permanente y del encubrimiento de la corrupción como es Convergencia pocas simpatías puede despertar. Y aún menos cuando el gran argumento es “hemos quitado a Mas aunque dejemos a su partido”. Es loable la capacidad de Catalunya de abrir escenarios, de reinventar la política, de llegar a soluciones barrocas y florentinas. Algo en lo que la política italiana ha sido maestra. Pero eso no es siempre luminoso. Ahí está Italia con décadas de gobiernos que han devorado la posibilidad de pensar el cambio social.

Todo por hacer

en comú

Lo que se expresó en las elecciones del 20D está intacto en su divergencia: por un lado lo nuevo; por otro, lo viejo. Las opciones son insistir en lo antiguo superviviente o representar lo emergente. Es de cajón que van a existir posiciones intermedias. Pero para que exista ese punto medio, tienen que expresarse las posiciones claras. La CUP estaba en lo emergente. Hoy no es tan sencillo hacer esa afirmación.

En apenas unas horas Rajoy ha salido diciendo que hace falta una gran coalición. Que le huele a humo el palacio y le faltan extintores por doquier. Soraya Saénz de Santamaría, que es de todo menos ambiciosa, ha usado de nuevo un medio de comunicación para sus intereses particulares, en esta ocasión para decir que Rajoy es prescindible. A vueltas con lo de los sobres y ahora con película incluida. Empieza, parece, el  fuego amigo, que en política es el que realmente mata. Susana Díaz continúa la tarea de acoso y derribo de Pedro Sánchez, fácilmente sacrificable en el altar de los intereses de la patria, que coinciden con aquello que le permita seguir trabajando en lo de siempre. Gran defensora de una gran coalición -como el lobista Felipe González- tiene algo que ofrecer con motivo de la gran excusa del interés nacional: tú quitas a Rajoy, yo quito a Sánchez y empezamos casi de nuevo. Como en Los otros, otra vez los políticos del 78 parecen cadáveres andantes. Los empresarios catalanes quieren ya una solución, porque muchos están abandonando la comunidad autónoma, asustados por la ceguera que produce el afán independentista. Tensionaron para tener beneficios, pero la cosa se les ha ido de las manos. Lo único que quieren realmente es negociar ventajas fiscales. En cuanto tengan garantías de ese acuerdo, volverán a los lugares de siempre: los recortes, el despido barato, las subvenciones, las componendas con el poder político. Será uno de los acuerdos constitucionales del reinado de Felipe VI.

La amplia mayoría de los catalanes quieren votar cómo va a ser su inserción en el Estado. Los independentistas son minoría, pero si se sigue actuando desde Madrid como hasta ahora, lograrán ser mayoría. Y claro que tienen que votar los catalanes, obviamente, igual que fueron los catalanes quienes votaron su Estatut. Otra cosa es que nos dotemos de herramientas constitucionales para que esa decisión sea de todos y de todas  las españolas (basta con reconocer constitucionalmente ese derecho y luego ejercerlo en los territorios). Esa es la enorme responsabilidad de En Comú Podem en Catalunya y de Podemos en el conjunto del estado. De los dos. Porque la solución tampoco pasa por asumir como un faktum el confederalismo. Igual que España tiene que entender que Catalunya es Catalunya -como requisito para poderse sentir también España-, Catalunya tiene que entender que es parte de España, como requisito para no tirar por la borda las identidades cruzadas que existen en nuestro país y que ya va siendo hora de que las convirtamos en una ventaja y no en un incoveniente. Recuperar aquello que recuerdo de Pasionaria cuando regresó del exilio y afirmó que había regresado a su Asturias, que había regresado a su España y pasaba de una a otra sin el conflicto que la cerrazón de los españolistas de toros, sotana y corrupción han creado.

Pero esto no lo decide nadie por decreto. O se siente así, o no va a funcionar. Por eso ninguna solución va a venir por arriba. Es tiempo de debatir y luego, después de mucha deliberación, decidir. Como los grandes problemas de España -muchos, problemas también europeos- la única solución es algo que sea o se parezca a un proceso constituyente que nada tiene que ver con la Transición (que fue cupular, tutelada por el Rey y el ejército, con el 23 F de por medio, con una derecha que se decía franquista y en un tiempo en donde aún funcionaba el estado nación). Las transiciones son de dictaduras a democracias, no de democracias a democracias de mayor densidad. Pese a que algunos tengan nostalgia no estamos en el franquismo. Hoy ya no se negocia ni con ruido de sables ni con amenazas golpistas (luchamos contra la Troika, que es más sutil), y porque los últimos 35 años tienen que haber servido para algo. Entre otras cosas, para superar a viejos partidos como Convergència Democràtica de Catalunya. Aunque algunos no lo hayan visto conveniente. Cuando lo que se presenta como nuevo decide jugar la baza de sostén de lo viejo, termina devorado por la vieja guardia. Hubiera sido mejor confiar en nuevas elecciones. Al fin y al cabo, en las elecciones ¿no es el pueblo el que vota? La CUP ha representado demasiadas cosas importantes para terminar así.

Publicado en Comiendo tierra | 97 comentarios

Inconsistencia partidista, inconsistencia socialista

image

El PSOE tiene un papelón. A ver si se anima Almodóvar y se hace una película. Aunque tendrá que moderar la realidad para que no salga exagerada. No solamente han obtenido el peor resultado desde la Transición (5.530.693 votos), sino que se han convertido en la tercera e incluso la cuarta fuerza política en sitios de enorme relevancia -Madrid, Cataluña, Valencia, Navarra, Zaragoza, Oviedo, A Coruña, Vigo, Palma de Mallorca, Las Palmas o el País Vasco-. Le han separado de Podemos 340.000 votos, sólo convertidos en 21 escaños más por una ley electoral que es un bochorno para cualquier demócrata. Pero parece que aún no se ha dado cuenta. Demasiadas décadas en el turnismo.

El PSOE se ha ganado a pulso su declive.  Hasta el día de hoy, por culpa de sus inconsistencias con el ideario del socialismo. Desde hace unas semanas, también por sus inconsistencias internas. Que las dos se alimentan mutuamente.

La última legislatura de Rajoy, una de las peores para nuestra democracia, empezó -por no ir directamente al comienzo de la segunda legislatura de ZP- en 2010, con la reforma laboral que puso en marcha Zapatero. Tuvo su punto álgido con la reforma del artículo 135 de la Constitución, en connivencia con el PP y la troika. A la dureza de la reforma le acompañó el insulto de su argumentación -vía un antiguo dirigente de Izquierda Unida, Diego López Garrido, devenido en portavoz socialista- justificándo que no hacía falta preguntar a los españoles porque la reforma no afectaba al núcleo duro constitucional. Lo cierto es que desde ese día  nos han vaciado los derechos sociales, nos han vigilado los derechos políticos desde Alemania y hemos perdido no pocos derechos civiles con el fin de silenciar de manera más fácil las protestas contra los recortes (ley Mordaza). Pero el PSOE entendió que los españoles no merecíamos ser preguntados. La Transición fue “espectacular”, pero los españoles seguimos, al parecer, en la misma minoría de edad en la que nos colocó el franquismo. Ya en la oposición, el PSOE ha entonado un mea culpa por aquella reforma, pero ni se ha comprometido en firme a derogar todo el artículo 135 ni ha frenado esa lógica en otros acuerdos que el mismo PSOE está negociando en Bruselas (léase el Tratado Trasatlántico para el Comercio y la Inversión, TTIP). La socialdemocracia alemana, que gobierna con la Merkel en Berlín -a veces se nos olvida- no les dejan. En Ferraz estaban convencidos de que iba a seguir funcionando ese tongo de que cuando la gente se cansara del PP ya se habrían olvidado de la última mala gestión del PSOE. El turnismo funciona peor en tiempos de internet.

Al declive por culpa de la traición a las ideas del socialismo, por culpa del abandono del compromiso con la igualdad, por el espectáculo triste de la corrupción (ERES y demás), por las puertas giratorias o por la caricatura de sus otrora referentes (por ejemplo, Felipe González convertido en un lobista desubicado, Joaquín Leguina tertuliano de la extrema derecha o la Ministra Garmendia asesorando a Ciudadanos), hay que añadir ahora las inconsistencias que el PSOE tiene como partido. Ha sido ridículo que Susana Díaz haya ido a la Ejecutiva Federal del PSOE vestida con la única y exclusiva idea de defenestrar a Pedro Sánchez creyendo que bastaba ofrecer su persona -y su “atractivo para los votantes”- para dotar al socialismo español de contenido. Así se resume la discusión política en el PSOE en un momento donde nos jugamos poder desbancar al PP que tanto daño ha hecho a nuestra democracia: “que yo saco un puñao más de votos que tú, Pedro”. ¿Se extraña alguien de que el actual PSOE abochorne a tanto viejo socialista? Lo siento por los militantes que aún están intentándolo (incluidos los que se han quedado fuera del Parlamento pese a haber podido ser Secretarios Generales del PSOE. Alguien decidió que era mejor que no estuvieran). Casi todo en este PSOE es infumable.

Para intentar encubrir esta ausencia de ideas y que se notara menos que lo único que les interesa es cuándo convocarán la próxima Asamblea del partido -de donde salga quien sustituya a Pedro Sánchez-, han querido hacerse fuertes en su negativa a asumir un referéndum en Cataluña. Para que parezca que han hablado algo de política. ¿Qué es eso de que el pueblo opine? Eso lo decían antes los enemigos de los socialistas. No les siguen ni los laboristas ingleses que apoyaron el referéndum en Escocia. Hacen bueno a Toni Blair.

El PSOE durante la Transición asumió el derecho de autodeterminación y siempre expresó su asunción de la plurinacionalidad de España. Es verdad que hubo excepciones -principalmente en Andalucía y Extremadura- expresadas invariablemente en términos económicos de garantía de flujos de renta del norte al sur (lo que demuestra poca confianza de esos líderes en Andalucía y en Extremadura y la mala labor que en esas tierras han desarrollado los dirigentes del PSOE. Ojalá pronto estas comunidades sean contribuyentes netos al conjunto de España). Zapatero, que rompió demasiados sueños en su segunda legislatura, dejó sin embargo encaminada una solución al reto catalán. Que tenía como eje el hecho de que los catalanes sintieran que habían sido consultados. ¿Cómo han retrocedido tanto los socialistas?

Este tira y afloja se enredado siempre un poco más cuando el PSOE o el PP han necesitado completar una mayoría en Madrid. Empezaba el zoco  y ofrecían ventajas económicas al PNV o a CiU para que les prestaran sus votos. De manera que la condición plurinacional de España parecía, de la mano del PSOE, del PP, de CiU y del PNV una cuestión de chantaje y no una cuestión de democracia. Sin olvidar que este PSOE que dice que no quiere saber nada del derecho a decidir en Cataluña es el mismo que le cubrió las espaldas durante décadas a Jordi Pujol, especialemente frente a fiscales honestos como Jiménez Villarejo o Mena. Quien no te conozca que te compre.

La penúltima inconsistencia del PSOE con el socialismo la han resumido en el documento salido de su último Comité Federal: ni una sola palabra, ni una sola, sobre participación popular. Como si el 15M no hubiera existido, como si la política en el siglo XXI pudiera seguir siendo una cuestión de profesionales que no ven la necesidad de hacer la más mínima consulta a la ciudadanía. En el siglo XVIII a eso se le llamaba “despotismo ilustrado” –todo para el pueblo sin el pueblo-, pero aunque tengamos todavía a un Borbon en el trono, no parece que lo que sirvió a Carlos III pueda servir en 2016.

Hablar de una España federal y querer saltarte la etapa donde le preguntas a los estados federados si quieren formar parte de la nación es de embaucadores o de personas que han perdido las mínimas nociones del decoro democrático. Es el PP, con la connvivencia del PSOE, quienes están poniendo en riesgo a España. Son la principal fábrica de independentistas de nuestro país. Y algunos no queremos que España se rompa. Por eso confiamos en un referéndum -que quieren más del 70% de los catalanes y que no se va a frenar- como la forma más eficaz de lograr tres cosas: que España deje de ser diferente a los países de nuestro entorno sincerando su condición estatal; que dejemos de hablar de nacionalismos -centralistas o periféricos- y podamos dedicar todas las energías a terminar con las desigualdades, a levantar económicamente a España y a recuperar nuestra democracia en este difícil momento que vive Europa; y que inauguremos una nueva etapa donde por fin aprendamos y enseñemos este hermoso y complejo país que tenemos. Una España donde, por fin, nadie quiera irse porque la hemos construido y definido entre todas y todos.

Claro que lo más relevante es salir de la crisis. Los partidos que vienen con el compromiso social en el ADN deben estar a la altura y ponerse de acuerdo. Pero sin mentiras. El PSOE debe obligar a sus militantes presentes en Consejos de Administración a salir de las empresas en las que colaboran; debe frenar de inmediato el TTIP que vacía desde Bruselas nuestra democracia, reduce el compromiso ecológico y acaba con las denominaciones de origen de nuestro país; debe comprometerse a plantar cara a la Troika respecto de la reducción del déficit; debe asumir la derogación de la reforma laboral -Sánchez ha dicho una cosa y la contraria al respecto-; debe asumir una subida del salario mínimo así como un plan de reconstrucción de edificios con vistas al ahorro energético; debe asumir la Ley 25 presentada por Podemos como garantía de atención a los más necesitados en situación de “emergencia social” (aunque implique derogar la ley de desahucios express que aprobó Carme Chacón); debe asumir que los cambios que necesita España pasan por aumentar la participación popular -lo que implica una reforma electoral, pero también hacer de las consultas al pueblo un elemento esencial de nuestra democracia-; y, en consonancia,  debe comprometerse a abrir en el Congreso una ponencia constitucional que asuma, entre otras cosas, que la nueva organización territorial de España pasa por confiar en la ciudadanía y consultarle en los términos en que la propia ciudadanía decida.

Todo lo demás es seguir insistiendo en las inconsistencias que sólo han servido para que Rajoy gobierne con mayoría absoluta con apenas el 30% de los votos, para que el independentismo crezca y crezca y para que nuestra democracia, que tanto costó recuperar, vuelva a verse vaciada, ahora con estas nuevas formas de autoritarismo vestidas de Armani. Ojalá el PSOE vuelva a hablar de política en vez de seguir hablando de ellos mismos. Aunque las probabilidades de que el PSOE vuelva a comportarse como un partido del sistema siguen siendo demasiado altas.

Publicado en Comiendo tierra | Etiquetado , | 43 comentarios

Después de las elecciones, elegir audacia

Captura de pantalla 2015-12-24 a las 3.17.06 p.m.

(entrevista completa en Las mañanas de Cuatro)

De las elecciones han salido dos polos: uno de cambio y otro continuista. Ambos son similarmente poderosos. Uno es la grieta en la pared. El otro es el muro que se empeña en ignorar sus grietas. La tendencia está en las fisuras. Es a la que hay que escuchar con especial sensibilidad porque señala el futuro.

En Doce del patíbulo, soldados condenados a muerte son enviados a una misión imposible. Su comportamiento es desesperado porque previamente ya estaban muertos. Creo que eso les pasa a cinco de los grandes candidatos que han concurrido a las elecciones. Mas es un cadáver que sigue andando sin cabeza y sin corazón. Han quedado los cuartos en Cataluña y aunque acepte la exigencia de las CUP de poner una guillotina de felpa en la Plaza de Catalunya (se lo exigirían sólo por joder), su vuelo está lastrado. Rajoy sabe que si no cumple las exigencias del Ibex 35 de formar una gran coalición le harán el encargo a Soraya Sáenz de Santamaría. Algo parecido le pasa a Pedro Sánchez, que ha tenido que recordarle públicamente a Susana Díaz que es el que manda, señal inequívoca de que no manda. El PSOE, el PP y Ciudadanos están pactando lo mismo en Bruselas y lo que dice la troika es palabra de Dios para sus fieles. Los políticos son solamente instrumentos de losintereses de quienes les sostienen. Rivera, pese a no existir (es un ventrílocuo de los grandes empresarios y banqueros que les financian), no es un cadáver porque es de plástico, porque sin él no hay Ciudadanos, y porque pese a la enorme frustración de sus expectativas sus financistas lo mantendrán porque no les molesta y siempre puede estar ahí como muleta si hiciera falta (cosas de ser tan obedientes).

dirty dozen

Garzón ha dicho que perder 9 de los 11 diputados que tenía IU no es un drama, lo que indica que hay algo todavía más dramático (que dimitiera y que el secretario general de Izquierda Unida fuera alguno de los de siempre, lo que llevaría a cerrar IU de una manera triste que, en cualquier caso, está en el horizonte). Pablo Iglesias queda como el gran triunfador de la velada. Aunque aún no se hayan conseguido los objetivos. Podemos, pese a no haber podido sobrepasar -400.000 votos de por medio- al PSOE, es la grieta que marca la tendencia hacia donde va la nueva España. Que se sabe plurinacional, que le abochorna la corrupción, que quiere una economía social al servicio de la gente, que quiere rescatar a las personas y no a los bancos. Para que Podemos pueda cumplir la promesa de reinventar la democracia española, debe mantenerse en lo emergente y no distraerse cargando sobre sus espaldas responsabilidades que le corresponden a los partidos de la casta. Que allá entierren los muertos como Dios manda a sus muertos.

Pablo Iglesias acaba de proponer, como mensaje de Nochebuena, un acuerdo inmediato de gobierno que sirva a la gente y no solamente a las diferentes versiones de articulación de lo político. Medidas para la gente, no para la “política”. La propuesta es clara: rescatar a las familias. El 13 de Enero, junto con la constitución de las Cortes, Podemos presentará una proposición de Ley de Primera Respuesta a la Emergencia Social, como introducción del posterior pleno cumplimiento del artículo 25 de la Declaración de Derechos Humanos. Medidas que no gustan ni a los bancos ni a los partidos que deben dinero a los bancos: Fin de desahucios sin garantía habitacional y garantías del derecho a la vivienda; blindaje de los suministros básicos (electricidad, gas, agua) para todos los ciudadanos; segunda oportunidad para los ciudadanos. Esa España emergente. Felices fiestas.

http://www.cuatro.com/las-mananas-de-cuatro/2015/diciembre/23-12-15/entrevista-Monedero-carta_2_2104230083.html

Publicado en Comiendo tierra | 46 comentarios

Sánchez, o de cómo recordar que mandas significa que no mandas

Captura de pantalla 2015-12-23 a las 4.48.07 p.m.

En un capítulo de Juego de tronos, el caprichoso rey Joffrey (un adolescente) recuerda gritando que es el rey y que merece obediencia de sus súbditos. Su abuelo, que es el que manda realmente, le dice: si tienes que recordar que eres el que está al mando es que no eres sino una caricatura de rey. Eso es lo que le ha pasado esta mañana a Pedro Sánchez. Seguimos camino de una gran coalición de hecho (aunque no de derecho). Un acuerdo PP,PSOE y Ciudadanos sobre unos acuerdos constitucionales cosméticos. El garante será el rey Felipe VI y los que le compraban los yates a su padre. Felipe VI parece un rey de cuento porque en mitad de esta crisis sigue ausente. Sabe que cualquier error igual da a al traste con su reinado.

Podemos, con la dirección de Pablo Iglesias (y sin ocurrencias colaterales) debe mantener firme su rumbo de representar lo emergente. Incluida esa nueva concepción territorial de España (que lleva más de un siglo construyéndose). Por un lado el muro. Por otro lado, las giertas. Marcando tendencia. Y los poderes clásicos, devorándose entre ellos. Porque el poder es inclemente. Y si tienen que cortarle la cabeza a Rajoy y a  Sánchez, se la cortan.  A Rivera no hace falta porque es el más obediente.

http://www.cuatro.com/las-mananas-de-cuatro/2015/diciembre/23-12-15/Monedero-PSOE-PP-Ciudadanos-Ibex_2_2104230085.html

Publicado en Comiendo tierra | 35 comentarios

Por ellas y por ellos

Sigue leyendo

Publicado en Comiendo tierra | 35 comentarios

Peligros y oportunidades en Venezuela

efe_20151207_064729_pa0506_4307_1

Primera reflexión evidente: si Venezuela es una dictadura ¿cómo es posible que haya ganado la oposición? Todos los que han estado cuestionando la democracia venezolana debieran disculparse hoy (es retórica: nunca lo harán. Los que creen que el poder les pertenece por familia y dinero se creen con patente de corso permanente). El Presidente Maduro salió inmediatamente a reconocer el resultado. Como debe ser. La oposición, invariablemente, ha desconocido todos los resultados electorales en donde ha perdido desde 1998, la primera victoria de Hugo Chávez. Unas veces en bloque, otras dividiéndose entre ellos. Los menos leales con la Constitución siempre han sido Leopoldo López y María Corina Machado, cuya actitud no ha sido seguida por Capriles que siempre ha optado por la vía electoral. El PP, con mucha influencia del Opus Dei en sus relaciones con Venezuela -la otra influencia es netamente económica, como cuando Felipe González le regaló Galerías Preciados a Gustavo Cisneros- siempre ha estado más cerca de los golpistas. Nostalgias de los orígenes de la derecha española. Venezuela ha estado a la altura: elecciones limpias y reconocimientos sin duda alguna del resultado. Ojalá fuera igual en México o en Estados Unidos.

Es igualmente evidente que la economía ha pasado factura al gobierno de Maduro. Es injusto que una crisis que no ha generado el continente sudamericano -recordemos que nació con la quiebra de Lehamnn Brothers en Estados Unidos- la esté pagando como si hubiera sido su responsabilidad. El hundimiento de los precios del petróleo (es como si en España se redujera un 80% el turismo) es un golpe difícil de resistir, aún más cuando la crisis es utilizada por la oposición para golpear al gobierno con formas sofisticadas de “guerra económica” (presiones para romper la OPEP y mantener bajos los precios del petróleo, acaparamiento de bienes, subida intencional de precios, fraude en el cambio del dólar, contrabando, guerra psicológica alimentada por los medios de comunicación, sabotajes). Hay escenarios en la pelea política venezolana que han recordado mucho el escenario previo a septiembre de 1973 que preparaba el golpe contra Salvador Allende. Esperemos que la comunidad internacional esté atenta ante cualquier intento espurio de querer ganar fuera de las urnas lo que sólo debe ganarse en las urnas.

Por último, es evidente que el gobierno de Maduro tiene igualmente su responsabilidad. El golpe que supuso la pérdida de Chávez no fue menor. Los equilibrios que había construido Chávez no han sido heredados por Maduro. Reclaman más tiempo. Y la oposición, consciente de esa debilidad, no ha dejado de hostigar en estos últimos tres años. El Presidente Maduro, por un lado, no ha tenido éxito a la hora de hacer valer en la población venezolana los logros de los últimos 17 años. Pasó en Europa cuando la clase obrera convertida en clase media terminó votando a Margaret Thatcher. Es cierto que incluso la oposición ha reclamado a Chávez como si fuera un valor propio, pero era mera propaganda. No es muy creíble proviniendo de quienes siempre le adversaron. El riesgo de desmantelamiento de la apuesta pública bolivariana por la sanidad, la educación, la vivienda, la alimentación, está servida por la oposición (veamos lo que va a empezar a pasar en Argentina). Si el pueblo no lo ha entendido es responsabilidad del gobierno y de la gente con conciencia. Si la propaganda de la oposición es buena, es la obligación del gobierno desenmascararla. No han sabido hacerlo. Igualmente, el gobierno no exhibe buenos resultados -pese a grandes avances en los últimos meses- en la lucha contra la corrupción, la violencia, el negocio de la importación de alimentos, el control de los fraudes cambiarios, los empleos para las clases medias formadas y la inflación. Aunque todos esos rubros formen parte de la guerra económica, si no triunfas, te han derrotado. Y eso es lo que han expresado las urnas.

Ahora es momento de discutir conjuntamente, Gobierno y oposición, las necesidades de Venezuela. De las mayorías. De la gente. Igual que el Presidente Maduro ha aceptado el resultado de las elecciones parlamentarias, la oposición debe asumir que el Presidente constitucional de Venezuela es Maduro, y deben respetar las elecciones presidenciales que le otorgaron el mandato. Desde ese doble reconocimiento debe empezar las negociaciones sobre las soluciones que reclama el país. Sería un error de la oposición repetir lo que se hizo tras el golpe contra Chávez en 2002: empezar a desmantelar la institucionalidad vigente. Algunos análisis este mismo lunes de líderes de la oposición apuntan en esa dirección -cambiar, en caso de que la mayoría parlamentaria lo permitiera, todos los cargos posibles, construyendo un “dique” opositor al gobierno de Maduro-. Algunos parece que no aprenden nunca.

Con urgencia, esas soluciones compartidas pasan por la subida del precio de la gasolina, repensar el gasto público, lucha contra la corrupción, perseguir el acaparamiento y la subida artificial de precios (ahí la oposición puede hablar con los empresarios importadores, principales responsables de este problema), regulación radical del control de cambios (la oposición debe presionar allí donde el gobierno solo no pueda) y establecimiento de una base productiva que se emancipe de la renta petrolera. Sobre esos asuntos gobierno y oposición debieran encontrar acuerdos firmes. Y eso será posible si la oposición escucha las necesidades de Venezuela, no los mandatos de los Estados Unidos ni de las empresas extranjeras que buscan volver a hacer del país caribeño un puerto de las nuevas prácticas piratas. Es un buen momento para ver si, por fin, la derecha venezolana está dispuesta a apostar por su país.

Publicado en Comiendo tierra | 64 comentarios

El pueblo que perdió el miedo

Captura de pantalla 2015-12-03 a las 11.28.15 p.m.

Os dejo aquí una Tuerka en un nuevo formato que repasa la legislatura en la que perdimos el miedo. La legislatura más relevante, donde nos jugamos la democracia. Hacia el 20D. Sin miedo y con memoria.

 

Publicado en Comiendo tierra | Etiquetado , , | 24 comentarios

Disculpas con Rivera, insultos de Rivera

Captura de pantalla 2015-11-30 a las 22.00.14

Aquí están mis disculpas con Rivera. Por un programa de humor donde no menciono ni una sola vez la palabra cocaína. No hay problema. No somos como ellos. Y si alguien se siente dolido, nos disculpamos. Y eso tampoco quita que los jueces hagan lo que los denunciantes estimen. No hay tampoco problema.

Por su parte, Rivera me ha llamado ladrón y defraudador. La última vez esta misma noche en un debate digital con Iglesias y Sánchez, después de que esta mañana expresara mis disculpas. El otro día, con Ana Pastor, de manera muy sobreactuada. Y él sabe que la justicia archivó las querellas (porque eran varias). Espero que sea coherente. Llevan insultándonos a todos nosotros desde que anunciamos que nos presentábamos a las elecciones europeas. Quizá ahora, que parece que son más sensibles, se dan cuenta de lo que llevan haciéndonos varios meses. Es un buen momento para revisar todo lo que nos han dicho. No estaría de más que también todos los que me han criticado por supuestamente haber insinuado que Rivera esnifa -suelo ser una persona clara y cuando quiero afirmar algo lo afirmo, pero como digo, no importa, expresadas quedan mis disculpas- le pidan otro tanto al político de Ciudadanos por sus insultos -nada de insinuaciones sino insultos directos- hacia mi persona.

No estaría de más que algunos medios hicieran lo mismo como anfitriones de sucedáneos de periodista que me han acusado en sus programas y diarios de consumir drogas o de malversar. No pasó en su momento nada, pero ahora han demostrado una mayor sensibilidad, así que espero sus disculpas. Porque, de lo contrario, ¿no será que están trabajando para la máquina del fango?  Aunque me temo que esto va de doble vara de medir. Desde hace bastante tiempo. ¿Apostamos que nadie va a disculparse como yo he hecho? Porque lo que les molesta es que exista Podemos. Da igual lo que hagamos o lo que no hagamos. Ellos tienen derecho a insultar, a mentir, a difamar. Pero debemos estar contentos. Ahora sólo nos insultan. En estas tierras, gentes parecidas, en otros momentos menos amables, decidieron que les sobrábamos.

http://www.cuatro.com/las-mananas-de-cuatro/2015/noviembre/30-11-15/Monedero-Pido-disculpas-Rivera-delincuente_2_2092155072.html

Captura de pantalla 2015-11-30 a las 23.12.41

Captura de pantalla 2015-11-30 a las 23.20.33 Captura de pantalla 2015-11-30 a las 23.21.34

 

Publicado en Comiendo tierra | 73 comentarios