Federalismo para los pueblos, no para los partidos

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(gracias a Manu Sánchez por el vídeo)

Debate sobre Federalismo con Miquel Iceta del Partit dels Socialistes de Catalunya (Pedro Sánchez rechazó la invitación que le cursaron los organizadores del acto, Federalistas de Izquierdas) y Alberto Garzón de Izquierda Unida.

Hemos insistido en Podemos en que el marco “derecha-izquierda” es un marco en el que abundan los partidos tradicionales porque tienen miedo a adentrarse en nuevas realidades. Los partidos son organizaciones estructuralmente cobardes: lo nuevo les puede hacer perder votos, mientras que lo de siempre les entrega un escenario previsible. Por eso no valen en los momentos de cambio, donde tiene que ser la sociedad quien tome la iniciativa. Por eso Podemos no se entiende a sí mismo solamente como un partido político.

Claro que entendemos qué significa ser de derechas o de izquierdas (sobre todo cuando alguien dice que no es ni de derechas ni de izquierdas), pero apenas llega a ser un “aire de familia”. El PSOE dice que es de izquierdas. Pero su Secretario General afirma un día una cosa que parece de izquierdas y otro día otra que parece de derechas (por ejemplo, sobre la reforma del artículo 135 de la Constitución). Su afirmación ideológica, al final, es mero humo.

El debate sobre el federalismo no se solventa dictando medidas legislativas. Eso es querer ocultar la verdad. España está mal enseñada y mal aprendida. Repartir competencias de manera diferente en el Estado se entenderá en Cataluña o en el País Vasco (y no todo el mundo) pero será más dificil de entender en otros lugares. Por eso los partidos políticos no van a tener el coraje de enfrentar el debate sobre el lugar que tienen que ocupar los pueblos de España en la reinvención de España (o en su ruptura). Es un hecho incontrovertible que hay naciones políticas en el estado español que reclaman un poder constituyente desgajado del poder constituyente unitario que construyó la Constitución de 1978. Como decía Sánchez León en la presentación de España, una nación singular, “existe España, pero está por ver que existan los españoles”. Y qué duda cabe, el PP es una fábrica de crear independentistas. ¿No va siendo hora de que asumamos que ya hemos ganado la mayoría de edad para dotarnos de una Constitución escrita, debatida y aprobada por toda la ciudadanía? Eentendamos que el derecho a decididir, no sobre las cuestiones territoriales sino sobre todo lo que nos afecta, es la garantía de que nadie quiera marcharse de este espacio de convivencia política, al tiempo que permitirá que la democracia en España merezca ese nombre.

Miquel Iceta (más lúcido que una parte de la burocracia del PSOE presente en el acto que se negaba a aceptar que los tiempos han cambiado) planteó en este debate medidas concretas que es imposible que se pongan en marcha si se hace desde arriba sin convocar a toda España a asumir corresponsablemente nuestra realidad territorial. Claro que hay que pensar y acordar hacia dónde vamos, pero no vamos a ir a ningún lado si no asumimos la mayoría de edad y nos encaminamos a un proceso constituyente. Nombrar en la Constitución a las naciones, nacionalidades y regiones que configuran España; dotar a algunas partes de asimetría competencial (algo que ya existe, de manera evidente en el País Vasco); entregar las cuestiones de lengua, cultura y educación a las comunidades; descentralizar la administración de justicia; establecer un cierre competencial que evite la negociación interesada en virtud de las necesidades de alcanzar mayorías; establecer con claridad un principio de solidaridad; construir una cámara territorial con capacidad legislativa; o llevar organismos del Estado a diferentes lugares de España, son todas medidas que merecen ser discutidas pero que sólo van a ser asumidas por la ciudadanía si se les hace partícipes de la decisión. Sin olvidar que es difícil que los españoles y españolas seamos ciudadanos si nadie nos ha preguntado nunca si queremos o no una dinastía en la jefatura del Estado y en caso de ser así, si queremos que esa dinastía sean los Borbones.

Al final del acto (desgraciadamente se corta en el vídeo) recordaba que Esperanza Aguirre (PP madrileño) dijo preferir que una empresa eléctrica fuera alemana antes que catalana; que devolver los papeles de Salamanca robados durante la guerra a sus legítimos propietarios se convirtió en un caso de “traición a la patria”; o que los Midas del fútbol siguen alimentando un odio entre ciudades con el único fin de aumentar su cuenta de resultados, aunque eso genere un desencuentro que no es fácil de solventar en la construcción política. Nunca vi tan cerca Madrid y Barcelona como en el 15M.

En el debate posterior, con Manuel Cruz, Rubio Llorente, Álvarez Junco y algunas otras personas, las cosas se clarificaron aún más: “¿quién es el sujeto político actualmente en España?” Yo contesté: La Troika, capaz de hacer cambiar la Constitución, cosa que no nos dejan hacer a nosotros. “Discutir de lo que queramos es muy sencillo y se puede hacer hasta en los bares”. Ya, pero el éxito del 9N (una movilización popular espectacular sin duda alguna, aunque sigue siendo cierto que dejó fuera a dos tercios) no se entiende sin el apoyo institucional de la Generalitat. Y además, no será tan sencillo cuando si quieres votar, aun en urnas de cartón, el gobierno central no te deja.  “Cambiar la Constitución es un proceso imposible porque las dificultades son muy grandes”, afirmó Rubio Llorente:  ¿Y un 25% de paro?¿Y uno de cada dos jóvenes desempleados?¿Y 365 desahucios diarios?¿Y el cierre de salas de urgencias? ¿Y 800.000 niños en la pobleza en los últimos cuatro años?¿Y 45.000 estudiantes universitarios que no han podido pagar la matrícula? “Hay que cambiar cosas pero no hace falta revisar el pasado? “Y el pacto del PSOE y el PP con los Pujol? ¿Y los artículos de la Constitución redactados por los militares? ¿Y el reparto entre los partidos de los jueces del CGPJ? ¿Y la oposición histórica del PSOE a reformar la ley electoral?¿Y el papel mojado en el que se ha convertido la parte social de la Constitución?

Hay un mundo que se está marchando, pero la vieja guardia no se entera. Si la Transición fue tan maravillosa ¿no sería el resultado evidente una ciudadanía con la madurez democrática suficiente como para dotarse de un nuevo texto constitucional que siente las bases de la nueva estabilidad? El reto abierto en Cataluña debiera alimentarnos en el resto del Estado para atrevernos a tomar las riendas de nuestro futuro político. Puede ser un momento excelente para que ese desafío se convierta en el desafío de todos nosotros. No por los intereses de los gobernantes, sino por las necesidades del pueblo.

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Intelectuales y Transición: un Debate entre Gregorio Morán y Juan Carlos Monedero

Os dejo aquí el debate que tuvimos con el maestro Gregorio Morán sobre aquellos barros que trajeron estos lodos.

Que disfrutéis.

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Entrevista en Un nuevo tiempo con Juan Carlos Monedero

Tenéis aquí un buen ejemplo de cómo la caverna mediática usa cualquier cosa para intentar desprestigiar a Podemos. Pero no pueden. Nos propones tres grandes objetivos: uno, ser firmes contra todos los corruptos; dos, darle a los jueces las herramientas y la independencia para que puedan hacer su trabajo, encarcelar a los ladrones y conseguir que devuelvan el dinero; tres, armar entre el pueblo y los expertos, el mejor programa político para las elecciones.

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http://www.telecinco.es/untiemponuevo/programas/programa-3-08-11-14/entrevista-integra-Juan-Carlos-Monedero_2_1890555149.html

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Encuestas en Corruptópolis

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Cuando las elecciones europeas de mayo, las encuestas empezaron a dar cuenta de Podemos con mucha displicencia. Acostumbrados a una foto fija, el movimiento parecía marearles. Otorgaban a Podemos apenas una intención de voto del 0,2% y metían a la formación dentro del saco “otros”, ese limbo de los famélicos donde suelen colocar a los partidos insignificantes a los que ni siquiera se mira por encima del hombro. Desde el nuevo partido se respondió con prudencia: la incapacidad del sistema de reconocer la existencia de Podemos era una señal más de la descomposición del sistema. Pedro Arriola, el gurú demoscópico del PP -porque gurús en otros temas, como la financiación ilegal del partido, los recortes en servicios básicos o la creación de redes para delinquir parece que tienen otros referentes claramente notorios- no vio venir a Podemos. Con esa inteligencia que tienen los vivos para explicar las cosas a toro pasado quisieron hacer de la necesidad virtud y decir que todo formaba parte de un plan para dividir a las fuerzas políticas que adversaban al PP y garantizar así su preeminencia. Ya. Así, Arriola en vez de tonto parecía listísimo, aunque quedaba sin explicarse por qué en su primera rueda de prensa balbuceó y dijo que los de Podemos no eran sino unos “frikis”. Y tampoco explica por qué RTVE, la televisión que pagamos todos los españoles, tiene vetada la presencia de los líderes de Podemos en sus emisiones. O por qué Podemos ha sido acusada de etarra, filochavista, iraní, marxista-leninista, explotadora y otras lindezas que omito por si hubiera niños delante.

Podemos ha dicho desde el comienzo lo mismo de las encuestas: lo interesante es la tendencia. Y si eso era válido cuando pronosticaban un 0,2% lo es igualmente ahora que se anuncia que el partido de los círculos podría ganar las elecciones generales. Queda mucho para los próximos comicios al Congreso de los diputados, y los partidos de la casta, junto a los medios de la casta, los banqueros de la casta, los empresarios de la casta y la casta de la casta (la troika y sus lacayos nacionales) van a hacer todo lo que esté en su mano para no perder su privilegio y para impedir que lleguen al poder unas gentes que han dicho que van a revisar las cuentas y poner a disposición de la justicia a todos los que hayan metido la mano en el cajón de los dineros públicos. Todos andamos cansados de la arrogancia de los partidos políticos. Es momento de sacar a escena la humildad. Tiempo de saber que los problemas de España no se solventan con ningún tipo de euforia sino con mucha prudencia. Para construir nuevas reglas de juego en España hay que convertir esa voluntad de cambio que cada vez se expresa de manera más contundente en una posibilidad real de transformación. Y ahí las encuestas son solamente una pincelada.
Los ataques a Podemos, cada vez más ridículos (aun viniendo de respetables académicos cuya principal aportación pública ha sido sostener con sus justificaciones supuestamente científicas el entramado viciado que ahora se desmorona), son la expresión de un régimen en descomposición. Un sistema político autosatisfecho que sabe que la impunidad le llevó a quebrar casi todas las normas. El 3% es una señal clara de que el robo era estructural: ni mucho ni poco. Lo justo para enriquecerse trasladando a los precios finales su delito. Luego era la ciudadanía la que vivía por encima de sus posibilidades.
Podemos aprobó en su reciente Asamblea una resolución en donde se plantea, entre otras muchas cosas, aplicar la figura de “asociación para delinquir” a las tramas de los partidos que han saqueado nuestras arcas. En el programa Un nuevo tiempo de TeleCinco de este sábado, la diputada Arenales del PP, abrumada por las acusaciones de corrupción, abrazaba a la que fue secretaria de Empleo del PSOE, Mari Luz Rodríguez, mientras le decía: “nosotros vamos a entendernos”. Un poco antes, el Secretario General del PSOE defendía en directo a Tomás Gómez diciendo que no había que exagerar en la exigencia de responsabilidades políticas. Aunque el número dos del candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, su sustituto en la alcaldía de Parla esté en la cárcel. Aunque la UDEF inventigue el sobrecoste del tranvía de Parla y haya señalado directamente a Gómez. Aunque Gomez y Sánchez apoyaran a Fraile, el edil de Parla encarcelado, para que fuera delegado en las vísperas del Congreso del PSOE. “El PSOE y el PP no son lo mismo” decía Sánchez sin explicar por qué el PSOE sólo reacciona cuando sale en los medios el caso de algún corrupto en sus filas (algo que empieza a ser común). Su máximo valor está en el “y tú más”. Como el PP ni siquiera reacciona (ahí está Acebes, imputado y sin que Rajoy le eche del partido. ¡Cómo van a expulsar a un Secretario General del PP con toda la información que tiene!), el PSOE se cree de una pasta diferente. Siempre he creído que el PSOE y el PP no son lo mismo, pero últimamente les detienen juntos.
Es tiempo de que todos los técnicos de todos los campos vayan asumiendo que hace falta su experticia para plantear las claves de un nuevo modelo. Sin que las presiones de los bancos, de los partidos del régimen, del IV Reich financiero o de las empresas del Ibex 35 nos hagan alejarnos de lo que hay que hacer para sentar las bases del bien común en nuestro país. Quieren los medios de la casta explicar la presencia de Podemos como una opción del miedo y del fracaso de los responsables del bipartidismo. Les falta entender que lo que está pasando en España es que las brasas del 15M se han avivado de manera que, de nuevo, la sociedad está despertando. Y ahora, además, hay un instrumento político para canalizar esa indignación.

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De la corrupción y el cuento de caperucita

No es la manzana la podrida. Es el cesto entero. Estamos ante la tangentópolis española. El ex Secretario General del PP Ángel Acebes (el que nos dijo que no había sido Al Qaeda sino ETA mintiéndonos acerca de la autoría de los atentados del 11M; el ministro de justicia con más indultos concedidos; el consejero, un mes después de salir de la política, del Banco Financiero y de Ahorro (filial de Bankia) a propuesta de su amigo Rato; el que cobraba 1000 euros diarios -sí, ha leído usted bien, 1000 euros diarios-); es el número dos de Esperanza Aguirre, Francisco Granados, senador y diputado autonómico cuando Aguirre decía que lo habían apartado de todo -mentirosa-, y que no bastaba con una cuenta en Suiza para que el PP reaccionara (lo ha hecho con dos); son todos los implicados en las tarjetas negras de Caja Madrid -incluido el ex jefe de la Casa Real, Spottorno- y Rato, el que estafó a los pequeños preferentistas al tiempo que repartía 900 millones entre los grandes inversores que también habían metido dinero en las preferentes. Es la red Gürtel y Bárcenas recibiendo, ya imputado, un sms del Presidente Rajoy diciéndole “Luis, sé fuerte”; es, en Parla, el número dos y sustituto del candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, entrando en la cárcel por una red corrupta que no se monta en dos días y que implica un entramado que por su condición estructural tiene aspecto de llevar mucho tiempo (y que ha implicado a un asesor propuesto por Izquierda Unida que también ha entrado en prisión). El cesto de caperucita podrido, el lobo aullando feliz. Falta por preguntar quién es el hacha y quién el leñador. Para que cambiemos entre todos el cuento.

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Marchas de la dignidad en Oviedo

En la entrega de los Premios alternativos al escaparate de los Príncipe de Asturias. Han confluido en Oviedo las marchas de la dignidad. No es la misma gente la que está pisando las moquetas con los reyes que la que está en este polideportivo contándose las razones para seguir peleando.

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Doler, saber, querer, poder, hacer: antes de Podemos

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Con motivo del Foro Social dentro del Rototom, hicimos una entrevista con los compañeros y compañeras de ATTAC. Un escenario tranquilo para pensar este desafío político en el que estamos inmersos.

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De intelectuales, artistas y política

la+cultura+no+muerde

Regreso de correr. Han sonado en este rato varias canciones de Sabina. Forma parte de mi biografía musical. Alguna vez he tenido -años ha- el lujo de compartir noche y música con él, con la verja ya bajada, en algún bar de Madrid. La amistad con Luis Pastor brindó esa posibilidad. Recuerdo esa noche como un regalo. Luis Pastor se preguntaba hace poco a dónde han ido los cantautores. Luis no se ha marchado a ningún lado. Ahí sigue. El que yo escuche mucho a Sabina no tiene implicaciones políticas en mis convicciones. Por ejemplo, que él vaya a tocar a Israel justo cuando el ejército de ese país está masacrando a palestinos no modifica un renglón mis posiciones sobre el conflicto en ese lugar olvidado de los dioses. Tampoco cuando hace guiños a la monarquía o pide el voto para éste o aquél partido. Claro que me alegré cuando muchos artistas coincidieron con mis posiciones contra la guerra de Irak (sabiendo que estaban arriesgando mucho en un país donde se confunde lo público y lo privado), de la misma manera que no lo hice cuando otros muchos decidieron dar su apoyo a Zapatero.

Lo que agradezco profundamente es esa tarea permanente del mundo de la cultura que genera pueblos cultos y críticos. Nos hacemos ciudadanos preguntándonos cosas. Y las preguntas nacen, casi siempre, de cosas que te tocan el corazón antes que la cabeza. Después de  tres años estudiando economía, no hubiera llegado a ciencias políticas y sociología de no ser por el diálogo vital que tenía con las cosas del arte (y que la “ciencia lúgubre” económica no brindaba). Con Los fusilamientos del tres de mayo podía explicar mi país pero no me valía para los balances contables. No quería renunciar a esa riqueza. La misma mirada crítica me llevó, sin embargo, a querer entender ese interrogante permanente que es España. Y empecé a ver que la Transición había dejado mucho que desear y  que la cultura, como la universidad, como el periodismo, como la política, no estaba siempre a la altura. Había ciudadanos que esperaban a la puerta de los juzgados a políticos corruptos para aplaudirles. Los intelectuales y artistas firmaron un apoyo cerrado al PSOE en 1982 y muchos de ellos hicieron otro tanto en el referéndum de la OTAN en 1986. El PSOE manejaba la televisión pública -la única que había- con mano de hierro y no te dejaban salir en ella si no les apoyabas. Una canción de Javier Krahe crítica con la OTAN tuvo que caerse del enorme concierto de Sabina que retransmitió la TVE. Tenemos el país que tenemos. ¿O creemos que somos radicalmente diferentes a la casta que nos gobierna? Estamos ahora mismo dilucidando esa pregunta. Yo estoy esperanzado de que vamos a concluir que ya no somos como ellos y por eso les vamos a echar.

Siempre he procurado diferenciar los muchos mundos del arte, saber que el tiempo político de la cultura no se mide por el tiempo político de los partidos y que es más fácil que en una canción, en un poema o una partitura, en un ensayo o en una novela, en una película, en una obra de teatro o en un cuadro esté adelantado el futuro que deseamos antes que en los decretos que emanan de gobiernos y parlamentos. El mundo de la cultura adelanta el mundo que deseamos y lo hace posible. Lo hemos dicho muchas veces: el socialismo no se decreta, y quien crea las condiciones para que las leyes afiancen esa vida mejor es la cultura y sus autores. Nuestro querido Gramsci sabía que si no se gana la batalla de crear un nuevo sentido común, de nada sirve que asaltes el palacio de invierno. Es verdad que no basta quedarse en las ideas y las expresiones culturales y artísticas. En algún momento, esa nueva manera de leer el mundo reclamará políticas públicas, leyes, quizá una nueva Constitución.

Podemos ha nacido para hacer posible lo imposible. La fuerza que nos dan las encuestas ha llevado a que nos intenten derribar como sea. Cualquier cosa que digamos o hagamos es reinterpretada de la peor manera posible. Somos objetivo militar a batir, y se intenta que digamos lo que pueda generar protestas y enfado de personas o colectivos. Aunque no tenga nada que ver con lo que pensamos. ¿Que a veces metemos la pata? ¡Claro! Y no hay ningún problema en reconocerlo cuando así sea. Pero el grueso de los ataques tienen otras intenciones. Forma parte de la guerra sucia de la vieja política. En mi caso concreto, nunca he dicho que los artistas no puedan opinar de política. Estaría bueno. Es una mentira que nace de un desafortunado titular de una agencia de prensa.  En fin… Quien quiera ser honesto debe escuchar el argumento completo, no solamente la frase con la que arranca un comentario. No solamente el mundo del arte tiene derecho a hacer política, sino que sin el mundo del arte no va a haber cambio político. Pero que nadie nos obligue a que nos interesen lo mismo las novelas de Vargas Llosa que sus incursiones en la política. Y lo mismo ocurre con gente que ha ganado un espacio en la opinión pública con su profesión y desde ahí salta a otros ámbitos con desigual fortuna. Gilberto Gil fue ministro de cultura de Lula en Brasil. Y mereció todos los elogios. Otros artistas, por ejemplo en España, están de diputados (y sujetos a muchas críticas y también celebraciones).  Insisto: la política no pertenece a ningún grupo de expertos. Todo lo contrario. Estamos hartos de los profesionales de la política. Pero lo contrario tampoco es cierto. Que por estar fuera de la política o de su reflexión profesional tienes siempre la razón. Hay ángulos que convendría limar. Por supuesto que Norma Duval o Bertín Osborne pueden encabezar la lista de firmantes de un manifiesto del PP. Lo que preocupa es que tengan el poder de orientar el voto de nadie solamente porque tienen reconocimiento en su profesión.

De nuevo con Gramsci: todos somos intelectuales. Todos trabajamos con la inteligencia. Un profesor no es más que un fontanero o un tramoyista (doy fe de que es bastante fácil que sea al revés). Pero unos tienen la función de intelectuales y otros no. Es una cuestión de profesión. En las profesiones uno se especializa. Todos sabemos de política y en democracia todos debemos tener el derecho a defender de manera pública nuestras ideas. Por eso, las cartas al director son una de las secciones más valoradas de un periódico que se precie. Y en las cartas escribe el pueblo llano (aunque los profesionales de la política quieran copar también ese ámbito). Son un reflejo de la sociedad, a no ser que estén manipuladas, claro. En cualquier caso, no todos los comentarios son iguales. Basta echar una ojeada a twiter. ¿O tienen el mismo valor todos los comentarios en las redes? Hay gente que piensa mucho lo que escribe, que lee libros y revistas además de periódicos, que reflexiona, que duda.  Y otros que sueltan lo primero que se les pasa por la cabeza. De ahí que los partidos sean “intelectuales colectivos” que ayudan a tener criterio general pues nosotros solos no llegamos a todo. A no ser que se conviertan en empresas maximizadoras de voto sin ideología. Igual debiera ocurrir con los periódicos, aunque se han convertido en buena medida en empresas de medios de comunicación y confunden más que aclaran.

En conclusión, todos hacemos política y todos tenemos el derecho a expresar nuestras opiniones. Es de desear, en cualquier caso, que quien influya con sus posiciones políticas sea coherente. Tener derecho a opinar no significa que te tengan que aplaudir cada vez que cuentes lo que te viene en gana. Cada ciudadano tiene derecho a expresar lo que le da la gana, pero lo que dices puede carecer de interés (algo a lo que están sujetas también estas líneas). Especialmente cuando tu capacidad de influir no viene de que seas un especialista en el campo sobre el cual opinas, sino porque has tenido reconocimiento en tu ámbito profesional. Cualquier actor o actriz esperan el aplauso del público pero también esperan los dardos o abrazos de los críticos. Vivimos en sociedades saturadas audiovisualmente y le damos una importancia absurda al hecho de ser “famoso”. Si un afamado cirujano o un reconocido bailarín o un cotizado actor o una dicharachera tonadillera dice una tontería política, claro que tiene derecho a decirla, pero no deja de ser una tontería. El que insistamos en que la política no es, ni por asomo, lo que hacen los políticos no nos debe hacer perder de vista estas cosas.

No todos los pueblos hacen los mismos esfuerzos por estar informados. En España, aún tenemos mucho que avanzar en esa dirección. Ojalá leyéramos tanta prensa como nuestros vecinos. Es impresionante la coherencia política que tuvo Labordeta. La coherencia política de Lluis Llach. Sin compartir sus posiciones, Willy Toledo es coherente, igual que lo es Wyoming, Alberto San Juan o Luis Eduardo Aute (con quienes comparto más cosas). La lista sería interminable. Otras personas muy conocidas son, sin embargo,  mucho menos coherentes en sus posiciones políticas. Opinan de asuntos colectivos como si lo hicieran de su último trabajo artístico. Y no están a la altura. Y como tienen mucha relevancia, es importante recordarles que han opinado desde la ignorancia. Como muchos políticos, qué duda cabe. Puedes presentar un telediario y aprovechar tu fama para luego vender un champú. Son saltos con sus riesgos.

En mi ámbito concreto de trabajo, la universidad pública, tenemos abierta una profunda crítica sobre el triste papel de la academia en la construcción de una democracia alternativa. A mí no se me ocurre decir que a la sociedad le queda mucho y que la universidad, en cambio, está para tocar campanas. Asumo como propias las críticas a la universidad. Y creo que no ayuda nada la defensa corporativa de la universidad. Es evidente que ni todos los universitarios estamos a la altura ni lo contrario. Como le ocurre a cualquier colectivo. Incluidos los artistas. Ninguna generalización hace justicia. Pocos recuerdan quién ha sido el último premio nacional de novela, o de ensayo, o de poesía. Ojalá que esa gente fuera la que tuviera el reconocimiento social como para que los partidos les pidieran encabezar sus manifiestos. Nos queda mucho. Prefiero a Angelina Jolie ayudando a niños que pidiendo el voto para el Tea Party. Pero en asuntos de política norteamericana, me quedo con Chomsky o Zinn. Ojalá vayamos construyendo en España una cultura popular, plural y crítica, expresada horizontalmente por toda la sociedad y defendida por cada ciudadana y ciudadano -que haga imposible,por ejemplo, un espectáculo como el toro de la Vega- y que termine con cualquier corporativismo que nos ayude a desterrar, con Gil de Biedma, esa maldición que hace que la historia de España siempre tenga que terminar mal. Si Podemos alcanza posiciones de gobierno, ojalá que el mundo de la cultura no le entregue ningún cheque en blanco para que no repitamos los errores de otros momentos de nuestra aterida democracia. Asumamos que la crítica es precisamente quien construye una esfera pública virtuosa. Y poco a poco, ir quitándonos todas esas herencias que nos impiden volar.

 

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Podemos irrumpe en Andalucía. (Pero el asunto es otro)

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Qué casualidad que hoy, al tiempo que sale una encuesta donde Podemos revienta el bipartidismo en Andalucía, la noticia para algunos medios es, otra vez, lo mala que es la gente de Podemos. Pedro Sánchez dice que la política “tiene dificultades” porque crece Podemos: no, dificultades tiene el bipartidismo que va de capa caída. Y Rita Barberá, alcaldesa del PP en Valencia que aparece en demasiados papeles señalada por comportamientos poco decorosos, dice totalitariamente que somos totalitarios.

Nueva andanada de ataques. Esta vez toca una frase entresacada de una charla sobre la Transición de hace tiempo (presentaba el libro La transición contada a nuestros padres y el Curso urgente de política para gente decente). El poder tiene a los becarios como locos rastreando a ver qué encuentran para lanzar sus dardos contra la malvada gente de Podemos. Como suele ocurrir, el periodismo de corta y pega hace desaparecer, otra casualidad, lo que venía antes y lo que venía después en la charla. Vamos acostumbrándonos.  En este caso se trataba de una presentación donde daba cuenta de la lectura que hizo la banda terrorista ETA para justificar sus asesinatos de camellos.  La lectura de ETA. El terrrorismo siempre busca dar sus explicaciones a los actos violentos que comete (una parte de la ciencia política intenta entender las causas de la violencia en las sociedades) y en ese caso concreto también tenía que dar cuenta de esa nueva modalidad de muerte. Cierto es que llamó mucho la atención en su día y los medios se hicieron eco repetidas veces. E incluso Rubalcaba hizo algún comentario al respecto cuando fueron detenidos miembros de ETA con drogas. Como en tantas otras ocasiones, si explicas por qué los americanos tiraron las bombas de Hiroshima y Nagasaki parece que estás justificando ese crimen de guerra. Por cierto: condenamos los crímenes de ETA. Por si a alguien se le había olvidado. Y nunca hemos señalado a la policía, como cuerpo, responsable de las políticas marcadas por los responsables políticos o del comportamiento de algunos de sus miembros.

En un  trabajo académico  sobre los asesinatos de ETA y su estrategia de controlar a la población a través del terror (Revista Española de Ciencia Política, núm.10, abril de 2004,  los profesores Sánchez Cuenca y Luis de la Calle afirman:

“El cuadro 4 muestra que conforme se debilitan estas tres campaas, va cobrando fuerza la que se realiza contra los pequeos narcotraficantes bajo el pretexto de que la droga daa a la juventud vasca y erosiona su entrega revolucionaria. ETA comienza a matar narcotraficantes en 1980 y durante toda esa dcada y los primeros noventa continuarhacindolo, llegando a sumar 37 vctimas.

En España está pendiente un estudio definitivo sobre el papel de la heroína durante la transición. Que lo tendrán que hacer desde la academia o periodistas. Hubo en su día muchas reflexiones (Pepe Ribas de Ajoblanco tiene cosas escritas, igual que Haro Ibars). La droga se llevó por delante a buena parte de una generación. La Movida no fue tan divertida. El diario el Mundo publicó el 29 de octubre de 2006 una información de Antonio Rubio y Manuel Cerdán titulado “Informe secreto de la guardia civil: galindo se lucró con el contrabando”. Desde la literatura también se ha tratado el tema, por ejemplo en Asesinato de un trotskysta, escrita por el Comisario-Jefe de la Policía local de Gijón. ¿Quién quiere mirar para otro lado?

Parece que cada vez que hacemos nuestro trabajo como politólogos tenemos que sufrir los ataques de la caverna. Ánimo, que dentro de poco directamente, como en la dictadura, pretenderán que sólamente den clases los profesores afectos al régimen. Mientras, con su permiso, seguimos. Aunque este tipo de informaciones nos señalan como objetivos para los que quieren creerse esas mentiras.

Lo relevante es que hay una relación directamente proporcional entre las noticias que señalan el crecimiento imparable de Podemos y la búsqueda desesperada de algo que intente descalificar a esta emergente fuerza ciudadana y política. Hoy la noticia, sin duda, es que la intención directa de voto de Podemos en Andalucía, el feudo socialista y con una nueva dirección tanto en Sevilla como en Madrid, más que duplica el voto del PSOE (11%) y el del PP (12,7%). Pero unos siguen ladrando y otros seguimos cabalgando. ¡Ah! Y condenamos los crímenes de ETA. ¿Está claro? ¿Van a hablar ahora de la encuesta de Andalucía? ¿Van a hablar de la querella contra el clan Pujol y el ocultamiento de ese crimen al que ayudaron el PSOE y el PP? O sigan buscando en los armarios.

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La querella contra Pujol y la vieja guardia socialista

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Debate completo entre Alfonso Guerra y Juan Carlos Monedero en Cuatro

“¿Quiénes son los héroes del Panteón de ilustres de España?”. La pregunta me la hacía un embajador latinoamericano que no entendía cómo podíamos ser un páis con tantos desaparecidos y fosas comunes. Tuve que contestarle que desde la guerra de la Independencia no había entrado, que yo supiera, nadie. Una gran diferencia con el resto de Europa, donde haberse opuesto a los nazis es considerado una señal de decencia. Aquí un ministro de Franco que sancionó sentencias de muerte bajo la dictadura fue uno de los padres de la Constitución. No remuevas viejos odios, nos dicen. Esa impunidad, como no puede ser de otra manera, la trasladamos a la política. Y maneras franquistas siguen anidando en la universidad, en las redacciones de los periódicos, en los juzgados, en las fábricas y oficinas, en la diplomacia y la oficialidad, entre los registradores de la propiedad y los notarios, en las alcobas y en las sacristías. Y, por supuesto, en los partidos politicos.

Dice Jiménez Villarejo, ex eurodiputado de Podemos y ex fiscal anti corrupción, que cuando el gobierno de Felipe González presionó para que se desestimara su acusación contra Pujol y otros directivos que habían arruinado Banca Catalana, sentó las bases de la impunidad de la política. No ha habido un solo tesorero del PP que no haya estado imputado en casos de corrupción (Aunque, salvo Bárcenas -y a ver- siempre se libraron de una forma u otro de la cárcel). El PSOE tuvo que moderar las formas después del caso FILESA, pero los bancos han seguido regalándole dinero y ellos indultando a banqueros. CiU era el del problema del 3%, pero todos callaban. El PNV supo de los beneficios de las máquinas tragaperras. En Madrid, el largo brazo del ladrillo y la corrupción inmobiliara se extendió por casi cada esquina de la política. Qué tiempo desaprovechado para limpiar nuestra casa. La casta era sobre todo casta por la impunidad con la que actuaba.

La importancia de la querella contra la familia Pujol presentada por Podemos (con el asesoramiento legal de Gloria Elizo y Carlos Jiménez Villarejo), por Guanyem Barcelona (con Jaume Asens y Gerardo Pisarello en los equipos jurídicos), apoyada por IC-V y organizaciones sociales catalanas, es de radical importancia por tres cosas: porque demuestra que la sociedad civil, que es quien ha hecho la querella, ha perdido el miedo a los poderosos; porque es una adelanto de la nueva forma de hacer política que estamos inventando; y porque le permite a una persona como Carlos Jiménez Villarejo desquitarse, en nombre de tantos otros, de quienes hicieron de la política un juego bastardo de poder donde ganaban los de siempre y eran derrotados los honrados.

Le preguntaba esta mañana a Alfonso Guerra, en aquel momento Vicepresidente del Gobierno, por las presiones del PSOE contra los fiscales Mena y Villarejo; le preguntaba por el rescate a CiU y a los sinverguenzas que se envolvían en banderas para ocultar sus verguenzas; le preguntaba por el pozo de indecencia en el que tuvimos que vivir sin protestar porque estábamos recuperando los niveles de bienestar que nos habían robado los padres y los abuelos de los que ahora mandan. Preguntarle por la injusta ley electoral, por los ataques constantes a los que quieren inventar algo nuevo, por el abandono de todas y cada una de las luchas de su juventud. Como respuesta sólo he encontrado a un Alfonso Guerra levantando la voz con la impotencia del que sabe que no tiene razón. Qué poco queda de aquel otoño del 82.

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