Chávez bajo la lluvia en el cierre de las elecciones presidenciales de diciembre de 2012. ¿Qué hacía ese hombre, recuperado de los primeros embates del cáncer, forzando la máquina hasta la extenuación? ¿Morir con las botas puestas? ¿Marcar una senda de esfuerzo que deberían seguir todos y cada uno de los venezolanos? ¿Hacer del exceso un mandato que el pueblo debía leer como una gramática de lo que se esperaba de ellos? Chávez, como en tantas otras veces, parecía, ungido por la historia con un papel grande como el que tuvo Bolívar, haber pensado más en Venezuela que en su suerte personal. Porque la revolución estaba muy ligada a su persona. Porque si le correspondía a él y sólo a él ganar las elecciones para que el proceso continuara, el exceso del sacrificio alimentaría, en última instancia, la mística personal que necesitan los procesos revolucionarios. Él dejaba sembrado el campo. Le correspondería al pueblo de Venezuela, dirigido por Nicolás Maduro, hacer la cosecha.
Hay decisiones, es indudable, que podrían haber encontrado más fluidez con mayores plazos. ¿Pudo Venezuela haber pensado antes en los asuntos de la sucesión? Cierto es que ajustar los resortes de un país que está en la mira de los Estados Unidos no es tarea sencilla. Pero la misma fuerza de Chávez como líder no ayudó a construir más liderazgos capaces de enfrentar estas contingencias.
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Se nos marcha el comandante, un imprescindible.
Chávez ya hizo su labor (una extensa y extenuante labor), ahora le toca al pueblo venezolano responder al legado del presidente. Les deseo mucha suerte a los venezolanos y espero que sepan seguir el camino adecuado.
Chávez siempre en la memoria D.E.P.
Desde aquí mis condolencias al pueblo venezolano. Espero que el legado que ayudó a construir no desaparezca y los avances sociales sean irreversibles.
Nuestra capacidad mental de luchar nos mantendra en pie ,sera la herramienta esencial , no nos quitaran lo obtenido, seguimos adelante. Hugo Rafael Chávez es parte de nuestra mente y alma.
La verdad es que he sentido su pérdida como si fuera algún familiar lejano o conocido mío.
Para mí Chávez significó una de las poquísimas voces de esperanza frente a la gran noche neoliberal que se nos hizo en todo el mundo desde la caída del muro hasta hoy.
A veces servía como una “pastilla antidepresiva” contra el pensamiento plutocrático único
No dude Sr. Chávez que usted podrá ver algún día una Europa más social y solidaria haya donde esté.